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El enorme desafío de contar con el agua que necesitamos

En un país marcado por la escasez hídrica como Chile el agua no convencional se vuelve estratégica. El reúso, la desalación, la gestión digital y logística adquieren una magnitud considerable para asegurar el consumo humano y el desarrollo de diversas industrias.

Que la sequía nos afecta gravemente es una verdad que está clara como el agua. ¿Pero qué agua?, ¿dulce, salada, cruda, tratada, superficial, subterránea, de reúso, desalada?

Lo cierto es que un país como Chile, que ha aprendido a vivir permanentemente bajo la amenaza de la escasez hídrica, la respuesta es que todas las aguas “no convencionales” son bienvenidas y, por cierto, estratégicas.

Estamos cada vez más familiarizados con conceptos como la desalación, el reúso o la gestión digital para regular el riego. Si bien hay un letargo en las obras de ingeniería que aseguran la provisión, el consumo humano y la continuidad al suministro de industrias clave, hay excepciones como la desalación, principalmente impulsada por la industria minera.

De acuerdo con el Instituto Mundial de Recursos (WRI por sus siglas en inglés), Chile ocupa el lugar N°16 de países en mayor riesgo hídrico del planeta (de una lista de 164 países), con la calificación de riesgo hídrico extremadamente alto. En este contexto, es fundamental utilizar todas las estrategias y tecnologías disponibles para mitigar los efectos del cambio climático.

Los expertos coinciden en que la combinación de alternativas es el camino indicado. Es decir, la reducción del consumo, reúso y otras soluciones que en conjunto permitan resultados efectivos. La forma de combinar esas estrategias dependerá de las condiciones específicas de cada lugar. Para la zona norte, centro y sur no hay recetas universales, más bien soluciones calibradas.

La consultora de ingeniería WSP desarrolla desde desaladoras para la gran minería hasta sistemas de reúso que permiten sustituir aportes de agua continental tanto en Chile como en el mundo. Juan Pablo Negroni, Gerente de Aguas de WSP en Chile, explica que “hoy se deben dejar atrás los enfoques tradicionales y anticipar factores como el clima extremo, integrar territorio y comunidades, reducir el consumo energético y cumplir estándares ambientales crecientes”.

La “nueva” y dinámica agenda hídrica

El sistema sanitario en Chile es de clase mundial. Con una cobertura urbana casi al 100% en agua potable y sobre 95% en alcantarillado, son niveles comparables con los países más avanzados. No obstante, este estatus privilegiado exige afrontar desafíos de futuro complejos. Es el caso de los denominados “químicos eternos”.

Técnicamente conocidos como PFAS, se trata de un grupo enorme (más de 4.000) de químicos artificiales que se han utilizado por muchos años en artículos de uso cotidiano (sartenes antiadherentes, ropa impermeable, packaging de alimentos) y hoy circulan en el agua, representando riesgos crecientes para la salud.

Esta semana, el congreso ACADES reunirá a expertos nacionales e internacionales, para revisar esta nueva agenda hídrica. En la instancia, WSP mostrará ejemplos de países como Alemania, España, Francia y Estados Unidos que ya han adoptado tecnologías avanzadas para el tratamiento de PFAS y otros contaminantes emergentes. Además, hablará de su experiencia en soluciones en ingeniería y gestión hídrica relacionadas con reúso y desalación, habilitantes para la continuidad operativa y la competitividad de cualquier proyecto.

No solo es encontrar nuevas fuentes, sino asegurar que el agua pueda llegar de manera continua, segura y eficiente a los procesos que lo requieren. En países como Chile, donde las principales operaciones mineras y centros industriales se ubican a cientos de kilómetros del mar y a gran altura, el desafío logístico y energético de conducir agua desalada adquiere una magnitud considerable. De hecho, en muchos proyectos la energía requerida para transportar el agua puede representar una parte significativa —e incluso mayoritaria— del consumo energético total asociado al proceso de desalación.

Los sistemas de impulsión, estaciones de bombeo, ductos de gran extensión y soluciones de almacenamiento intermedio se convierten en componentes críticos de los proyectos. Cada uno de estos elementos debe diseñarse considerando variables técnicas, energéticas y territoriales que impactan directamente la eficiencia global del sistema.

“La ingeniería de conducción del agua se ha transformado en un eje estratégico. Optimizar los trazados, incorporar tecnologías de bombeo de alta eficiencia, integrar sistemas de gestión energética y aprovechar sinergias con infraestructuras existentes son decisiones que pueden reducir significativamente tanto el consumo energético como la huella de carbono del sistema”, concluye Negroni.

*Estas temáticas  serán abordadas el miércoles 18 de marzo por Carlo Zaffaroni, Experto Global en Agua y Aguas Residuales Industriales de WSP, quien participará en el Congreso ACADES en el panel “Reduciendo, reciclando y reusando el agua”, donde abarcará la desalación y el reúso como pilares de la estrategia hídrica: la desalación, como fuente central complementaria, y el reúso, entendido como “agua nueva”, que se refiere al agua que proviene de efluentes tratados o de procesos no convencionales (reúso, reciclaje, desalación) pero que ha sido sometida a tratamientos avanzados y controles de calidad que la hacen apta para usos productivos o incluso potables.

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