La mayor revisión sistemática realizada hasta la fecha sobre el uso de cannabis medicinal en trastornos de salud mental concluyó que no existen pruebas sólidas de que sea eficaz para tratar afecciones como la ansiedad, la depresión o el trastorno de estrés postraumático (TEPT).
El análisis, que abarcó 54 ensayos clínicos publicados entre 1980 y 2025, advirtió además que la evidencia disponible es, en su mayoría, de baja calidad y con posibles sesgos.
El estudio dado a conocer por The Lancet encontró que “el 44% de estos ensayos tenían un alto riesgo de sesgo y la certeza de la evidencia para la mayoría de los resultados era baja”, lo que limita la fiabilidad de las conclusiones. Según explicó Jack Wilson, autor principal, “los resultados ponen en tela de juicio la aprobación del cannabis medicinal”.
En esa línea, el investigador advirtió que su uso podría implicar más riesgos que beneficios: “podría estar causando más daño que beneficio al empeorar los resultados de salud mental, por ejemplo, un mayor riesgo de síntomas psicóticos y de desarrollar un trastorno por consumo de cannabis, y al retrasar el uso de tratamientos más eficaces”.
Pese a la falta de respaldo para varios trastornos, el análisis identificó algunos efectos potencialmente positivos. En personas con trastorno por consumo de cannabis, la combinación de cannabidiol (CBD) y delta-9-tetrahidrocannabinol (THC) mostró una reducción de los síntomas de abstinencia y del consumo.
Asimismo, esa combinación evidenció una disminución en la gravedad de los tics en pacientes con síndrome de Tourette, y algunos cannabinoides mostraron beneficios en casos de insomnio y en ciertos rasgos asociados al espectro autista.
Sin embargo, los propios autores recalcaron que estos hallazgos deben interpretarse con cautela. “En general, es crucial realizar más investigaciones de alta calidad. Dada la escasez de evidencia, el uso rutinario de cannabinoides para el tratamiento de trastornos mentales y trastornos por consumo de sustancias rara vez se justifica en la actualidad”, concluye el estudio.