La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza informó este jueves la incorporación del pingüino emperador a la categoría “En Peligro de Extinción” dentro de su Lista Roja de Especies Amenazadas, junto con el lobo marino antártico, que anteriormente estaba clasificado como de “Preocupación Menor”.
El organismo atribuyó esta reclasificación principalmente a los efectos del cambio climático, que está alterando de manera significativa el hielo marino en la Antártica, un elemento clave para la supervivencia de estas especies.
En el caso del pingüino emperador, el más grande del planeta, se proyecta que su población podría disminuir en un 50% hacia la década de 2080. Datos recientes muestran que entre 2009 y 2018 ya se registró una caída cercana al 10%, equivalente a unos 20 mil ejemplares adultos.
Martin Harper, representante de BirdLife International, advirtió que “los pingüinos ya se encuentran entre las aves más amenazadas del planeta”. Además, señaló que “la inclusión del pingüino emperador en la lista de especies en peligro de extinción es una clara advertencia que el cambio climático está acelerando la crisis de extinción ante nuestros ojos. Los gobiernos deben actuar ahora para descarbonizar urgentemente nuestras economías”.
El principal problema que enfrenta esta especie es el derretimiento prematuro del hielo marino, que ha alcanzado niveles mínimos históricos desde 2016. Este tipo de hielo es fundamental para su reproducción, especialmente para proteger a las crías mientras desarrollan un plumaje impermeable.
Por su parte, el lobo marino antártico también evidencia un fuerte retroceso poblacional. Según la UICN, la especie pasó de aproximadamente 2,1 millones de ejemplares en 1999 a cerca de 944 mil en 2025, lo que representa una caída superior al 50%.
Este descenso se relaciona con el calentamiento del océano y la disminución del hielo marino, factores que afectan al kril, su principal fuente de alimento, obligándolo a desplazarse hacia aguas más profundas y reduciendo su disponibilidad.
Desde la UICN señalaron que estos antecedentes refuerzan la urgencia de adoptar medidas concretas frente al cambio climático, advirtiendo que, de no reducirse de forma sostenida las emisiones de gases de efecto invernadero, el deterioro de estas especies podría acelerarse en las próximas décadas.