Delincuencia juvenil: también somos responsables
Asimismo, una gran paradoja de quienes claman justicia se da porque al lamentar la muerte de los policías piden al Señor “que los reciba en su santo reino y de fuerzas a sus familias”, pero a su vez desean la muerte de los jóvenes implicados en el hecho, olvidando la doctrina que su fe les ha impuesto tan claramente. ¿Inconsecuencia? Sin duda, alimentada por el odio y el desconocimiento.
Columnista