Un mundo más que sombrío
La propagación de ideologías desquiciadas, basadas en falsas verdades y promesas delirantes, odios o, simplemente, intereses personales o grupales, casi siempre causadas por descontentos generalizados, engendró mentes, extraordinarias y a la vez diabólicas, que se apoderaron de movimientos, partidos y naciones de manera inexplicable, contagiando con sus arengas a millones de necesitados de creer en algo nuevo, lamentablemente siempre la mayoría.
Redacción