Es probable que el nombre Miguel Eduardo González Garrido no te diga mucho. Pero si mencionamos a “El Tarro”, seguramente se te aclara la película en cosa de segundos.
El niño que se hizo famoso hace unas semanas por caerse de la bicicleta se transformó en figura a nivel nacional y en comentario obligado en almuerzos, carretes o reuniones.
La última invención inspirada en el joven es Tarro: El videojuego, apuesta de Copihue Rojo Estudios, una pyme de la Araucanía que busca entretener a los fanáticos.