Secciones
Mundo

La primera cosecha de marihuana legal en Uruguay es una realidad y se venderá a 820 pesos el gramo

El empaquetado y almacenamiento de la marihuana conllevará unas tres semanas más, y una vez culminado el proceso, alrededor de agosto, comenzará su venta en las farmacias, que recibirán la sustancia en envases de 5 y 10 gramos, añade el escrito.

Las dos empresas encargadas de la producción de marihuana legal en Uruguay están recogiendo unos 300 gramos por cada planta en su primera cosecha que se inició esta semana, informó Ecos.uy.

El presidente de la Junta Nacional de Drogas (JND), Juan Andrés Roballo, aseguró que “pronto va a estar la primera cosecha de las empresas adjudicatarias (ICCorp y Simbiosys)”, que desde febrero trabajan en los campos del Instituto de Regulación y Control del Cannabis (Ircca) en la producción de la planta.

La cosecha continuará la siguiente semana, y a su término se emplearán 15 días para el secado de la marihuana y unos siete más para realizar el manicurado de la planta.

El empaquetado y almacenamiento de la marihuana conllevará unas tres semanas más, y una vez culminado el proceso, alrededor de agosto, comenzará su venta en las farmacias, que recibirán la sustancia en envases de 5 y 10 gramos, añade el escrito.

A comienzos de junio, Roballo informó que unas 50 farmacias de todo el país se adhirieron al plan para la venta legal de marihuana, número que el funcionario consideró entonces suficiente para poner en marcha un plan piloto apoyado en la ley aprobada en 2013, que reguló la producción y compraventa de esa hierba.

Para poder adquirir marihuana de forma legal -que se venderá a un precio cercano a 1,2 dólares el gramo (algo así como 820 pesos chilenos- el usuario deberá figurar en un registro nacional.

En 2013, bajo la presidencia de José Mujica, Uruguay se convirtió en el primer país del mundo que reguló la producción y compraventa de marihuana con una ley que prevé su uso recreativo, medicinal y científico.

Notas relacionadas







Progresivamente, vuelve la subsidiariedad

Progresivamente, vuelve la subsidiariedad

El punto no es volver sin más a la municipalización ni sostener que la gestión privada sea siempre mejor. Sería reemplazar un dogma por otro. La cuestión es más sencilla: si un municipio administra bien sus colegios, ¿por qué obligarlo a entregarlos? Si una organización sin fines de lucro puede gestionar adecuadamente un establecimiento público bajo financiamiento, reglas y fiscalización estatal, ¿por qué impedirlo?

Foto del Columnista Juan José Llorente Juan José Llorente