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Corruptia: el juego de mesa dedicado a los “amigos” de Penta y SQM

Senadores, ciudadanos y “apitutados” son los protagonistas del juego ideado por la Editorial ZXG que estará a la venta en octubre.

Cuando buscaban un nombre para su nuevo juego de mesa, “Cami” y “Feño” barajaron diversas alternativas, entre ellas “Cámara de Diputados”. Pero este -según Cami- era un poco “fome” y de seguro no pegaría mucho. Hasta que un día surgió el nombre perfecto, uno que no sólo era recordable, sino que también hablaba claramente de la temática del juego: “Corruptia”.

Esta idea nació de la mano del matrimonio que componen dos aficionados a los juegos: Camila Muñoz y Fernando Casals, quienes conforman Editorial ZXG. Según señaló Camila a El Dínamo, lo primero que pensaron fue en un juego que hiciera frente a lo que se denomina “análisis- parálisis”, lo cual hace referencia al largo tiempo que pasa un jugador pensando en su estrategia y que -en ocasiones- provoca el aburrimiento de quienes esperan su turno.

Entonces, un día se preguntaron ¿Por qué no hay un juego que tenga una interacción en todos los turnos? Desde ese momento comenzó, poco a poco, a tomar forma lo que sería”Corruptia”. Primero salió el tema de las votaciones legislativas, y luego lo de “hacer una sátira de lo que pasa en la actualidad”, detalló Camila.

El juego, que será lanzado oficialmente en octubre próximo y cuya ilustración estuvo en manos de Mala Imagen, se sitúa en una cámara ficticia (¡Cualquier similitud con la realidad local es sólo coincidencia!), y en donde cada jugador representa a un senador que tiene como misión proponer proyectos -que posteriormente serán sometidos a votación- relacionados a cinco ámbitos: economía, medio ambiente, cultura, defensa y educación.

Camila Muñoz jugando Corruptia.

¿Cómo jugar?

Lo primero, y de acuerdo al número de jugadores (senadores), es retirar del mazo una determinada cantidad de proyectos. Por ejemplo, si participan tres personas, se deben sacar 30 proyectos.

Luego de esto, se selecciona del mazo tres proyectos al azar, los cuales deben ser puestos en orden en el centro de la mesa, conformando así el denominado”tablero inicial”.  Dichos proyectos deben corresponder a tres áreas y presupuestos distintos (niveles de sueldos).

Para ocupar las plazas de trabajo se designan seis funcionarios públicos en cada proyecto, e igualmente los jugadores pueden optar por poner a alguno de sus “apitutados” (se entregan tres por senador).

Por otro lado, cada senador recibe cartas de chantaje, las que repartirá a cada uno de sus oponentes. Con estas,  los senadores pueden extorsionar a sus opositores y así beneficiarse en la negociación de los proyectos.

En tanto, el apoyo ciudadano es otro actor crucial de este juego, y el cual es representado por fichas. Al inicio, todos parten sin apoyo alguno, pero lo van ganando o perdiendo a medida que van transcurriendo las rondas.

En paralelo, se reparten cuatro cartas a cada jugador. Estas corresponden a proyectos del mazo y conforman la llamada “Agenda Secreta” del senador (inversiones y negocios de dudoso origen). Tras esto, se selecciona qué senador partirá el juego, el cual dura cinco rondas.

Cada turno se compone de seis fases: preferencia del pueblo, propuesta, negociación, votación, resolución y opinión pública. Y en todas estas prima el ingenio y la estrategia de cada jugador, para que finalmente gane quien tenga más puntaje, el que es calculado en base a los valores de su Agenda Secreta, sus fichas de apoyo ciudadano y apitutados sin utilizar. En caso de empate se privilegia a quien tenga más apoyo ciudadano.

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