En el programa Cada Día Mejor de la Red, el cantante Tito Fernández abordó una serie de acusaciones de violación que hay en su contra en su contra y, de igual manera, su vínculo con la logia Tallis.
“En mi vida han habido sucesos de tipo sexual pero nunca han terminado mal, en el sentido que alguien se haya podido quejar de eso”, dijo el Temucano. Junto con agregar: “El problema es que no encuentro la justificación de esto. A mí me liquidaron, ¿quién me saca el estigma de violador? Algo debe haber pero no me imagino qué. Me quedé sin trabajo, no me han llamado de ninguna parte ni me van a llamar. ¿Quién va a llamar a un violador?”.
Entre quienes han sindicado a Fernández como autor de las agresiones sexuales se cuentan algunas mujeres de la logia Tallis, que era dirigida por el cantante. Y si bien reconoce haber tenido sexo con ellas, niega que haya sido forzado. “Lo único real es que yo tuve sexo con estas mujeres, más de una vez, en forma consensuada. Por eso lo hicimos varias veces, no una sola”, dijo.
“En primer lugar, yo no soy un violador, no lo he sido, no lo soy, ni lo seré jamás. ¡Por favor, créanme! Estoy pasando por un momento muy malo, pero ustedes saben que tengo razón. No he hecho nada… bueno, nada. Y estoy muy achacado por esta situación, y muchas gracias por haberme apoyado porque aquí es donde se conoce a la gente. Ahora no sé si volveré a cantar, yo creo que sí… y para eso tengo que luchar”, enfatizó.
La respuesta del ministro de Defensa a la presidenta del Senado reactivó una tensión que RN mantenía en reserva y que ahora se instala como un problema de coordinación política para el Gobierno.
“No hemos recibido la información, la hemos solicitado formalmente y esperamos recibirla apenas el embajador cuente con ella y nos la ponga a disposición”, dejó en claro Pérez Mackenna.
Existe una contradicción que resulta cada vez más difícil de explicar: mientras producir y acceder a los alimentos se vuelve más complejo, seguimos desperdiciándolos masivamente, y Chile no está al margen de esta contradicción.
Cuando las dificultades lectoras no se detectan ni se abordan a tiempo, cada nuevo curso exige habilidades que el estudiante aún no ha logrado consolidar. El rezago se acumula, las brechas se profundizan y recuperar lo perdido se vuelve cada vez más complejo. Lo que comenzó como una dificultad para comprender un texto puede terminar por limitar toda una trayectoria educativa.