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El cortocircuito entre RN y Fernando Barros: la presión que crece sobre el ministro de Defensa

La respuesta del ministro de Defensa a la presidenta del Senado reactivó una tensión que RN mantenía en reserva y que ahora se instala como un problema de coordinación política para el Gobierno.

“La senadora Núñez forma parte de otro poder del Estado y ella no tiene por qué saber lo que se hace y piensa en el Ejecutivo o en Defensa”. La frase, pronunciada por el ministro de Defensa, Fernando Barros, el martes en entrevista con CNN Chile, encendió una polémica que llevaba semanas incubándose en Renovación Nacional (RN) y que ahora amenaza con convertirse en un problema de coordinación política para el Gobierno.

La respuesta de Barros llegó después de que la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), cuestionara el estilo del ministro.

El reproche de Núñez se enmarcaba en la incomodidad que ha generado en el oficialismo la manera en que Barros se ha aproximado a temas propios de la Cancillería, liderada por el ministro Francisco Pérez Mackenna. 

El titular de Defensa, comentan en el oficialismo, ha cometido varias “imprudencias” en los últimos meses: desde cuestionar los aranceles impuestos por Estados Unidos cuando el canciller negociaba su rebaja; hasta adelantarse al mismo Pérez Mackenna y anunciar la supuesta firma de la derogación del decreto argentino en que se declara la gobernanza compartida del Estrecho de Magallanes.

La réplica de Barros a Núñez no tardó en generar un frente propio dentro de RN. 

La presidenta del partido, la senadora Andrea Balladares, calificó los dichos del ministro como “impropias para un ministro de Estado” y sostuvo que desconocer el rol fiscalizador de Núñez constituye, además, “una falta de respeto hacia Paulina Núñez y hacia el Senado”. 

En la misma línea se sumó la senadora Camila Flores, quien afirmó que “quien parece no entender cómo funciona el Estado es el ministro de Defensa”.

Voces de RN aseguran que la relación entre Núñez y Fernando Barros no ha sido fluida en estos casi seis meses de Gobierno, y que la presidenta del Senado mantiene una evaluación crítica del ministro que va más allá del episodio con Cancillería, extendiéndose a su gestión en general. 

Las mismas fuentes recalcan, sin embargo, que Núñez había sido hasta ahora “suficientemente cautelosa” como para no hacer públicas esas diferencias. En ese sentido, el tono de la respuesta de Barros sorprendió incluso a sus críticos. En RN sostienen que se aleja de la forma que debería tener un ministro con la segunda autoridad del país, más aún tratándose de una figura ligada al oficialismo.

Desde el propio oficialismo agregan que a Barros le ha faltado “tino político”, y trazan un paralelo con lo ocurrido con el ministro de Vivienda, Iván Poduje, quien acumula más de un cruce con aliados del sector. 

El más visible fue, precisamente, con Núñez. En abril, tras un roce por la Ley de Humedales Urbanos, el ministerio desvinculó a dos funcionarios cercanos a la senadora, en medio de una disputa que llevó a Balladares a advertir públicamente que “las formas del ministro Poduje hoy día no son las correctas”. 

El patrón, dicen en RN, es el mismo: ministros técnicos que, al no responder a una estructura partidaria, tienden a chocar con la sensibilidad de los aliados del Gobierno.

Esa lectura calza con el perfil de Barros. A diferencia de otros secretarios de Estado que se han blindado políticamente incorporando cuadros técnicos ligados a partidos, el ministro de Defensa —abogado, ligado por más de tres décadas al mundo empresarial y a Sebastián Piñera— se ha mantenido al margen de la dinámica partidaria, sin acercamientos visibles a las nuevas generaciones de la derecha.

La presión sobre Fernando Barros, en todo caso, no se agotó en RN. El repudio a sus declaraciones cruzó de sector y la presidenta del PS, Paulina Vodanovic, calificó como “inaceptable” que el ministro “desestime con tanta facilidad” una preocupación planteada transversalmente desde el Senado.

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