¿Era broma?
Da la impresión de que Boric se cansó. A dos meses de terminar su período —y mientras varios tratan de sujetarse en sus puestos con una ley de amarre—el Presidente parece haberse liberado. Como si aquello que pensamos que era una convicción política profunda, una nueva forma de habitar el cargo, hubiese sido más bien una camisa de fuerza.