El bronceado artificial —ya sea al sol, con productos cosméticos o a través de fórmulas difundidas en redes sociales— no es inocuo. La evidencia científica es clara: no existe un bronceado seguro, y cualquier cambio de color en la piel responde a un mecanismo de defensa frente a un daño previo. En plena temporada estival, con altos niveles de radiación ultravioleta en Chile, especialistas insisten en que la prioridad debe ser la foto protección rigurosa y la educación desde edades tempranas.
Chile registra algunos de los índices UV más altos del mundo durante el verano, superando con frecuencia el nivel 11 en varias regiones del país. En este escenario, la exposición sin protección adecuada incrementa el riesgo de quemaduras solares, envejecimiento prematuro y cáncer de piel, una patología cuya incidencia ha ido en aumento sostenido en la última década.
“Las llamadas gotitas auto bronceantes están formuladas principalmente con dihidroxiacetona, un azúcar que reacciona con la capa más superficial de la piel para generar un tono bronceado artificial sin necesidad de exposición a la radiación ultravioleta. Su efecto es únicamente estético y no cumple ninguna función de protección solar”, explica Cristina Mangiamarchi, docente de Tecnología Cosmética de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello.
Cuidado con la falsa sensación de seguridad
Desde el punto de vista dermatológico, estos productos pueden provocar dermatitis de contacto en pieles sensibles y, sobre todo, fomentar la omisión del uso de bloqueador solar. Verse bronceado no equivale a estar protegido, la piel continúa acumulando daño a nivel celular. “El principal riesgo de estos productos es que generan una falsa sensación de protección: al verse bronceadas, muchas personas reducen o incluso omiten el uso de protector solar, lo que aumenta el daño solar acumulativo y el riesgo de lesiones cutáneas a largo plazo”, advierte Mangiamarchi.
Aceites, fórmulas caseras y sustancias ilegales
A esta tendencia se suman otros métodos ampliamente difundidos, como aceites sin SPF, aceleradores de bronceado, sprays caseros o incluso sustancias no reguladas como Melanotan, un péptido sintético cuya venta es ilegal en Chile. Estos productos elevan considerablemente el riesgo de quemaduras graves, manchas cutáneas, lesiones precancerosas e incluso melanoma, especialmente en jóvenes.
Frente a este escenario, los especialistas enfatizan que la foto protección debe ser prioritaria: uso diario de protector solar SPF 50+, re aplicación cada dos horas, evitar la exposición en horarios peak y complementar con ropa adecuada, sombreros y lentes con filtro UV.
“No existe ningún producto cosmético o método alte
ativo que reemplace la foto protección. El uso correcto y constante de protector solar, junto con medidas físicas de protección, sigue siendo la única estrategia efectiva para reducir el daño solar”, recalca la académica.
Regulación pendiente y cambio cultural
Finalmente, expertos advierten sobre la necesidad de fortalecer la regulación del etiquetado de productos cosméticos bronceadores en Chile, de modo que informen claramente que no reemplazan al protector solar. Junto con ello, reforzar campañas educativas y de prevención resulta clave para desinstalar la cultura del bronceado como sinónimo de salud.
“Es fundamental avanzar en un etiquetado más claro y responsable, y en educación desde la infancia. El bronceado no es un signo de salud, sino una respuesta de la piel frente a un daño previo, especialmente en un país con índices de radiación UV tan altos como Chile”, concluye Mangiamarchi.