La PSU y lo que Sísifo no olvida
En medio de las movilizaciones sociales, pareciera haber un retorno a esta premisa: quien desee dedicarse a la política, debe ser “el mejor” y contribuir a hacer buenos ciudadanos. Los clásicos tenían en mente el destino de la humanidad y no la efímera circunstancia pasajera. La retórica se convirtió para ellos en algo más que la mera persuasión y trazó como objetivo la adquisición del bien universal y no la impulsividad de las masas.
Columnista