Boric análogo
Queda un año de gobierno y es una ingenuidad total esperar que Boric entienda lo que realmente significa habitar el cargo. Ya no lo hizo.
Queda un año de gobierno y es una ingenuidad total esperar que Boric entienda lo que realmente significa habitar el cargo. Ya no lo hizo.
Es obvio que Cariola no estaba pensando en incumplir la ley, capaz que ni siquiera sabía que lo estaba haciendo, porque también es igual de obvio que llegar al Congreso con su hijo de apenas 8 días en los brazos tenía otro objetivo, buscaba generar otros efectos. El más evidente: victimizarse.
Reflexionar, reconocer y enmendar errores es una virtud y eso hay que aplaudírselo al Presidente, pero lo cierto es que sólo a contar del 12 de marzo de 2026 podremos empezar a saber si sus decenas de cambios de opinión fueron meditados y genuinos o sólo por mero interés y cálculo político-electoral.
No hay un caso reciente en la política chilena de una derrota tan evidente, fulminante y rápida como la sufrida por el Frente Amplio y que escenificó su estocada final esta semana con la oficialización de la candidatura presidencial de Carolina Tohá.
Fue un posteo en su cuenta de la red social X, pero uno puede suponer que mientras lo escribía y luego publicaba, el Presidente Gabriel Boric estaba con el ceño fruncido, con cara de molestia, con actitud de como cuando alguien golpea la mesa con enojo, rabia y frustración.
El problema para todos nosotros, los 20 millones de chilenos y chilenas, es que sus yerros no son anecdóticos, no son cualquier cosa. Nos pegan a todos, nos afectan a todos, y más profundamente a quienes más requieren de un gobierno eficiente y eficaz: lo más pobres.