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Radiografía al negocio inmobiliario de Max Marambio que tiene al borde del derrumbe al patrimonial Edificio de la Protección Mutua

En vilo está la decisión de derrumbar el polémico edificio, declarado como “Conservación Histórica”, discusión que abre nuevamente un flanco de críticas de hasta dónde se cuida el patrimonio arquitectónico de las ciudades.

Las primeras alarmas se encendieron en agosto del año pasado, cuando movimientos ciudadanos advirtieron que el edificio ubicado en la esquina nororiente de Rosas con Morandé podría ser demolido. No se trataba de un inmueble común, sino que de una histórica construcción destinada originalmente a albergar las oficinas de la extinta Sociedad de Protección Mutua de los Empleados Públicos de Chile.

No solo las agrupaciones comenzaron a agitar las aguas para evitar su desaparición; incluso la alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá, se subió al carro de los opositores alzando las voces contra el permiso de demolición que su mismo municipio había otorgado años antes, aunque bajo la administración del UDI Raúl Alcaíno.

Y a comienzos de este año, la historia se volvió a repetir. La Inmobiliaria Morandé 2010 S.A., propietaria actual del inmueble, inició nuevamente los trámites para construir en ese lugar la segunda parte de su proyecto habitacional en esa calle, que ya contemplaba terminada una torre de 34 pisos hacia la esquina de Santo Domingo. Para ello la empresa se basaba en una autorización entregada por el municipio en enero de 2008, cuando el edificio aún no había sido declarado patrimonial, algo que solo sucedió en mayo de ese año. Así también partió la discusión sobre la legitimidad de los permisos.

Detrás del controvertido proyecto se encuentra el empresario Max Marambio, otrora miembro del Grupo de Amigos Personales (GAP) del Presidente Salvador Allende, ex miembro del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y jefe de la primera campaña presidencial de Marco Enríquez-Ominami. Hoy, dedicado al sector inmobiliario entre otros, Marambio controla la polémica propiedad que busca ser demolida, a través de una red de sociedades con las que emprendió esta aventura habitacional.

La empresa Morandé 2010 S.A. –o por su nombre de fantasía Gran Mundo– en estricto rigor es propiedad de dos sociedades: Marambio y Rodríguez S.A. (o Nazareno S.A.) -donde es propietario el propio Marambio y su madre, Eudomira Rodríguez- y la Sociedad Comercial Cañaveral S.A. -propiedad de Marcel Marambio, hermano de Max, y su esposa, Patricia Guerra). El grupo había adquirido los terrenos por partes iguales en 2011, quienes posteriormente traspasaron el activo a la Inmobiliaria creada por ellos mismos para estos fines.

El interés de Marambio por este sector industrial nace a mediados de la década de 1990 cuando llegó a vivir a Chile de manera definitiva tras su paso por Cuba, donde desarrolló parte de sus negocios del sector del turismo y los alimentos, y vivió los primeros cuestionamientos a sus emprendimientos. El Estado cubano los acusó, a él y a su hermano, de rebeldía en una investigación por cohecho, falsificación y estafa, que significó un término en las relaciones con el régimen castrista.

Tras sus primeros acercamientos al negocio inmobiliario, donde tuvo de socio al ex empresario armamentista Carlos Cardoen -según detalla una investigación realizada por Ciper en 2010- Max Marambio constituyó su propia empresa, que luego pasaría a formar parte de Gran Mundo Desarrollos Inmobiliarios. Allí tuvo capitales de origen panameño, lo que permitió crecer rápidamente, desarrollando proyectos en distintas comunas (también a nombre de otras inmobiliarias) y la que dio origen también a las cuestionadas torres de calle Rosas.

Hoy no está absolutamente zanjado el futuro del edificio de la Protección Mutua, en medio de los recursos presentados para evitar su demolición. Es una decisión que la Seremi de Vivienda y Urbanismo de la región Metropolitana debiera conocerse durante los próximos días.

El Dínamo se comunicó con Max Marambio para conocer su visión de esta polémica, sin embargo, escuetamente dijo: “No tengo comentarios”.

La historia de la Protección Mutua

En enero de 2008, la dirección de Obras Municipales de Santiago otorgó un permiso de edificación a las empresas Nazareno S.A. y a Comercial Cañaveral S.A. para construir sobre tres predios colindantes en calle Rosas, entre Santo Domingo y Morandé. Ambas sociedades -antes de constituir la inmobiliaria- pretendían elevar dos torres de 34 pisos de departamentos. Una de ellas ya está terminada; sin embargo, la otra -que está en conflicto- nunca se construyó. Tampoco se demolieron los edificios.

En medio de eso, en mayo del mismo año, el edificio de la Protección Mutua, que debía ser derribado para construir la segunda torre, se incorporó al listado oficial de “Conservación Histórica” del Plan Regulador Comunal de la comuna. Eso impedía su demolición. Allí es donde nace el conflicto administrativo que mantiene en vilo la desaparición del inmueble.

Los detractores de la demolición aseguran que el permiso de demolición tenía una vigencia de tres años, por lo tanto, hoy no sería válido, según explica Patricio Herman, presidente de la Fundación Defendamos la Ciudad. El experto señala también que al haber expirado esa autorización, se hace efectiva la conservación histórica del inmueble y no puede ser demolido.

Desde la otra vereda, en enero de este año, el representante legal de la Inmobiliaria Morandé 2010 S.A., Alexis Roca, solicitó nuevamente a la municipalidad permitir la demolición del edificio, pero la autoridad municipal se negó amparándose en que es un inmueble patrimonial. Por esta razón, la empresa recurrió a la Seremi de Vivienda y Urbanismo de la RM, quienes accedieron a la solicitud avalando “derechos adquiridos” ya que el permiso de edificación era anterior a la declaratoria de conservación.

Herman explica que hay una serie de irregularidades que podrían revertir la decisión, antecedentes que hoy están en manos del Ejecutivo para determinar los pasos a seguir.

En la siguiente línea de tiempo interactiva, se observan los principales hitos de la historia del polémico edificio, desde su construcción hasta hoy.

Fuente: Patrimonio Urbano

El proyecto en carpeta

La Inmobiliaria Morandé 2010, o por su nombre de fantasía Gran Mundo, ya levantó al primera torre de departamentos. Corresponde a un edificio de 34 pisos con departamentos que parten en las 1.750 UF, es decir, un poco más de 40 millones de pesos. Los más caros de la torre llegan a las 3,497 UF, cuestan alrededor de los 82 millones de pesos.

De acuerdo a los planes en carpeta de la empresa, tras derribar el edificio de la Protección Mutua empinarían ahí una torre “gemela” de la que ya está a la venta. Así fue consignado en el proyecto original, pese al retraso de su construcción.

Proyecto de similares características de la Inmobiliaria Gran Mundo también está emplazado en San Miguel; muy distinto es otro domiciliado en el exclusivo barrio San Damián, en Las Condes, con precios que parten en los 520 millones de pesos.

La situación que vive el edificio patrimonial no es nueva. El sector de Santiago donde están emplazados los edificios en disputa ha tenido un crecimiento explosivo de proyectos habitacionales en los últimos 10 años, incluso duplicando la inversión, según datos de la Cámara Chilena de la Construcción. No son pocos los edificios que han desaparecido, en un barrio que alguna vez fue ocupado por los sectores más acomodados de la sociedad chilena del siglo pasado.

Para evitar la desaparición de la Protección Mutua, una de las soluciones planteadas por algunos expertos apuntaban a que la municipalidad de Santiago comprara el edificio a la empresa para evitar su demolición y mantener su conservación. Si bien la idea ha sido estudiada por el municipio que dirige Tohá, estaría lejos de ser una solución barata, esto debido a que el inmueble hoy tiene un avalúo fiscal de un poco más de 900 millones de pesos.

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