Secciones
Deportes

Gimnasta Tomás González recibió el Premio Nacional del Deporte 2011

La distinción fue entregada por el subsecretario de Deportes Gabriel Ruiz-Tagle y el premio se decidió por una comisión integrada por representantes del Gobierno, del Congreso y del Círculo de Periodistas Deportivos (CPD).

El destacado gimnasta chileno Tomás González fue galardonado este martes con el Premio Nacional del Deporte 2011, a poco menos de tres meses de su participación en los Juegos Olímpicos ‘Londres 2012’.

La distinción fue entregada por el subsecretario de Deportes Gabriel Ruiz-Tagle y el premio se decidió por una comisión integrada por representantes del Gobierno, del Congreso y del Círculo de Periodistas Deportivos (CPD).

“Me motiva mucho este premio para seguir preparando los Juegos Olímpicos, que es mi campeonato fundamental de este año. Estoy muy contento porque he llegado a un nivel muy alto y he logrado mantener mis resultados a nivel internacional”, aseguró González.

Los méritos del mejor gimnasta nacional de la historia fueron ser triple medallista panamericano (plata en suelo y salto, y bronce en all around), ser campeón en suelo y salto de la Copa del Mundo de París, y lograr tres medallas de oro (suelo, salto y all around), dos de plata (anillas y paralelas) y una de bronce (barra) en el Sudamericano de Santiago 2011.

“Los méritos de Tomás González durante el 2011 lo hacen merecedor de esta distinción del deporte nacional. Estamos muy contentos y la ceremonia oficial será más adelante con el Presidente de la República (Sebastián Piñera), pero queríamos avisar a Tomás esta buena noticia, porque además es un ejemplo para el deporte chileno”, sentenció.

Además de un diploma de reconocimiento, el destacado exponente criollo recibirá cerca de nueve millones de pesos, los cuales le servirán como preparación para la última fecha de la Copa del Mundo, previa a Londres, en junio próximo.

Notas relacionadas












Progresivamente, vuelve la subsidiariedad

Progresivamente, vuelve la subsidiariedad

El punto no es volver sin más a la municipalización ni sostener que la gestión privada sea siempre mejor. Sería reemplazar un dogma por otro. La cuestión es más sencilla: si un municipio administra bien sus colegios, ¿por qué obligarlo a entregarlos? Si una organización sin fines de lucro puede gestionar adecuadamente un establecimiento público bajo financiamiento, reglas y fiscalización estatal, ¿por qué impedirlo?

Foto del Columnista Juan José Llorente Juan José Llorente