Un negocio de tradición familiar nacido en el norte de Chile y arraigado a un producto de identidad local: el pisco. Es la historia de Fernando Bou, el empresario tras la marca Bou Legado, la empresa que creó tras ordenar aguas con sus hermanos y seguir la tradición pisquera de su familia.
Su abuelo llegó desde Mallorca al norte del país en el siglo XX, en 1905 exactamente, y participó activamente en la creación de la denominación de origen del pisco chileno, recuerda en conversación con EL DÍNAMO Fernando Bou. Eso fue en 1931, cuando además sentaron las bases del Control Pisquero y desarrollaron la marca Bou Barrueta.
La independencia
Cuando su padre murió, Fernando decidió armar su propia marca en el año 2017, la misma que fue bautizada recientemente como el “mejor pisco del mundo”. “Hoy el pisco es un alcohol de alta calidad, más que nunca. Está más ordenado el proceso de destilación y muchas pisqueras están haciendo guardas, tanto grandes como pequeñas. Eso permite competir directamente con otros destilados como el whisky, el ron, el coñac o el tequila”, explica.
Desde Salamanca, Bou Legado se ha posicionado en concursos internacionales y compite -asegura su dueño- de igual a igual. Además, destaca por su versatilidad: sirve tanto solo como en piscola, llegando a distintos formatos, lo que le ha valido una expansión del negocio que no tenían presupuestada.
“Uno de nuestros principales objetivos es demostrar que el pisco es chileno. Existen documentos que lo prueban desde 1717, y la denominación de origen de 1931 es la más antigua de Latinoamérica. Creo que el trabajo ha sido silencioso, pero cada vez más los chilenos valoran y defienden su producto”, dice Bou.
Crece la producción
Respecto a los planes de negocios contemplan aumentar la capacidad productiva de su planta y lanzar nuevos productos. “Además, queremos acercar a la gente a la industria del pisco, mostrando cómo se elabora”, dice el empresario, quien explica que se preparan para desarrollar turismo en sus instalaciones con el apoyo de la municipalidad de Salamanca.
¿La clave de un buen pisco? La elección de la fruta -revela-, una buena destilación y guarda si es añejo. “Tiene que ser roble francés”. La producción es supervisada por el enólogo Stéphane Geneste, quien también está a cargo de la viña Espaldares, también de Fernando.