Secciones
Negocios

La marca de relojes que usan Messi, Bad Bunny y Justin Bieber abre tienda en Chile: pueden costar US$ 40 mil

Discreta para el ojo no entrenado pero reverenciada por los conocedores, Audemars Piguet representa la cúspide de la alta relojería suiza. Ahora, la histórica manufactura independiente desembarca en Vitacura.

Las revistas de moda y los observadores del mundo del lujo coinciden en que, dentro del universo de los relojes, conviven dos grandes mercados: el de las piezas diseñadas para ser reconocidas a distancia -como un Rolex- y el de aquellas que pasan más desapercibidas, aunque cuesten millones y sean entendidas solo por iniciados. En este último grupo se ubica la suiza Audemars Piguet, una de las casas más exclusivas de la alta relojería.

La firma nació en 1875 en Le Brassus, en el Valle de Joux, de la mano de dos familias -Audemars y Piguet- que la bautizaron con sus apellidos y que, hasta hoy, mantienen el control de la compañía. En ese pequeño pueblo suizo, desarrollaron mecanismos que con el tiempo serían considerados verdaderas leyendas de la relojería de alta gama.

Audemars Piguet integra, junto a Patek Philippe y Vacheron Constantin, el trío que encarna la cúspide de la tradición relojera y del lujo suizo. No solo son sinónimo de excelencia técnica, sino también de desarrollo industrial: la marca es dueña del Musée Atelier Audemars Piguet y de la Manufactura de Les Saignoles.

Esta semana volvió a ocupar las páginas de los medios especializados tras inaugurar el Arc de Le Brassus, una nueva planta de 23.700 metros cuadrados que concentra todos sus equipos de producción y da empleo a cerca de 700 trabajadores en el corazón del pueblo suizo.

A miles de kilómetros de Suiza, la marca desembarcó en Chile. En pleno eje del lujo de Vitacura, en la intersección de Nueva Costanera con Alonso de Monroy, Audemars Piguet abrió la semana pasada y lucirá en la boutique local sus exclusivos modelos. La inauguración en sociedad se espera para marzo.

Precios y exclusividad

Fernando Aldea, socio y director de Marca en LOFT, firma especializada en relojes de alta gama, explica a EL DÍNAMO que Audemars Piguet es una de las pocas manufacturas históricas que nunca ha sido absorbida por un gran conglomerado.

“Ese dato, que a veces pasa colado, explica mucho de su carácter. La marca ha sobrevivido guerras, crisis económicas y modas efímeras sin renunciar a una obsesión por la excelencia técnica y la alta complicación, incluso en los momentos más incómodos para la relojería mecánica”, señala Aldea.

El reloj más caro que hoy ofrece la marca es el Audemars Piguet Royal Oak Supersonnerie, una pieza de platino equipada con uno de los mecanismos de repetición de minutos más sofisticados del mundo. Su producción es extremadamente limitada y solo se asigna a clientes especiales. ¿Su valor? Alrededor de US$ 650 mil.

Para su “aterrizaje” comercial, el valor promedio de los modelos ronda los US$ 40 mil, aunque no cualquiera puede acceder a ellos. Comprar un Audemars Piguet suele requerir una relación previa con la marca: historial de compras, lista de deseos y acceso progresivo a ediciones limitadas.

Aldea agrega que hablar de Audemars Piguet sin mencionar el Royal Oak sería impensable. “Redefinió para siempre el concepto de reloj deportivo de lujo: acero trabajado como si fuera oro, tornillos visibles, brazalete integrado y un precio que descolocó a más de algún conocedor”.

El reloj de los famosos

De ahí que revistas como GQ España hayan hecho recorridos por las celebridades que lucen el Royal Oak. Travis Scott, Drake, Will Smith, Serena Williams, Ed Sheeran, Neymar Jr., LeBron James y Kanye West figuran entre quienes han sido vistos con distintos modelos de la casa suiza.

Lionel Messi, por ejemplo, ha sido fotografiado principalmente con el Audemars Piguet Royal Oak Offshore Chronograph edición “Leo Messi”, una línea creada especialmente para él cuando fue embajador de la marca. Reconocible por su estética deportiva y detalles personalizados como el número 10, su valor de mercado se sitúa hoy entre US$ 120 mil y US$ 180 mil, dependiendo de la versión y su estado.

Bad Bunny, en tanto, suele optar por el Royal Oak Offshore Chronograph, en versiones grandes y llamativas acordes a su estilo urbano. En el mercado secundario, estos modelos en acero u oro se transan entre US$ 40 mil y US$ 70 mil.

Justin Bieber, por su parte, ha elegido piezas más complejas y vistosas, como el Royal Oak Double Balance Wheel Openworked (skeleton) y calendarios perpetuos en cerámica u oro. Se trata de relojes cuyo valor fluctúa entre US$ 180 mil y US$ 250 mil.

Récords de subasta

En 2015, durante una subasta de alta relojería en Ginebra, el Audemars Piguet Royal Oak Grande Complication en platino, conocido como “Superman”, alcanzó un precio cercano a los US$ 15 millones, convirtiéndose en ese momento en el reloj de pulsera más caro jamás vendido en subasta.

Más recientemente, en 2023, Arnold Schwarzenegger remató su Audemars Piguet Royal Oak Offshore “End of Days”, recordando la película del mismo nombre, en una subasta benéfica organizada por Sotheby’s.

La pieza alcanzó cerca de US$ 300 mil, muy por sobre su valor habitual de mercado, impulsada por su proveniencia directa, su carga simbólica y el vínculo entre el actor y la marca.

Notas relacionadas