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¿Calidad en la formación de pregrado?

“La institución debe conocer con precisión las características del estudiante que la escoge, lo cual le permite definir un plan de estudios que dé cuenta con detalle y realismo de las necesidades del estudiante en su proceso de formación profesional”.

Las escuelas de pregrado tienen la misión de formar profesionales a partir del acto voluntario de un joven que, respondiendo a su vocación, decide incorporarse a alguno de nuestros planteles universitarios. Frente a esta realidad común, cabe preguntarse por las diferencias que hacen que un proyecto sea de mayor calidad que otro.

Para responder a esta inquietud son necesarias algunas precisiones. Lo primero es saber que Chile ha evolucionado en los últimos cuarenta años desde un sistema de educación superior selectivo, financiado mayoritariamente por el estado, con una baja tasa de cobertura, a uno masivo, de alta cobertura, financiado mayoritariamente por privados. Se evidencia un fuerte crecimiento en el sistema de educación superior, incorporando sectores que tradicionalmente se encontraban excluidos. Esta buena noticia constituye en su esencia el mayor desafío para el sistema universitario: al ampliar la cobertura ingresan al sistema jóvenes con menor capital social, económico y cultural, provenientes de establecimientos educacionales de la más variada calidad.

Un aspecto relevante de destacar es que por sobre el 50% de los estudiantes que hoy ingresa a la educación terciaria son primera generación en sus familias en cursar estudios superiores.
Esto asocia a una serie de factores, ampliamente estudiados, que en muchos casos generan el abandono permanente del sistema educativo, con los graves costos de bienestar para estos estudiantes.

En concordancia con lo planteado, ¿Cómo se evidencia calidad en la formación de pre grado de las instituciones de educación superior? Desde nuestra perspectiva, la calidad requiere de al menos los siguientes elementos:

La institución debe conocer con precisión las características del estudiante que la escoge, lo cual le permite definir un plan de estudios que dé cuenta con detalle y realismo de las necesidades del estudiante en su proceso de formación profesional, proceso que se debe encuadrar en una clara definición del tipo de profesional que aportará al país.

Se requiere con igual detalle la forma en que se dará vida en el aula al proceso de formación, lo que por supuesto va acompañado de una clara caracterización de sus docentes.

Todo lo anterior debe estar inserto en un proyecto de desarrollo estratégico global y llevado adelante en una infraestructura que facilita el desarrollo de la actividad académica (bibliotecas, aulas, laboratorios, etcétera)
La sola presencia de los elementos mencionados nos permitiría aseverar, sin duda alguna, que nos encontramos con un proyecto de calidad para la formación de profesionales.

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Redacción EL DÍNAMO



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