Secciones
Entretención

“The End of the F***ing World”: la nueva serie de Netflix que se transformó en fenómeno mundial

Obtuvo un puntaje de 100% en Rotten Tomatoes y es una comedia británica oscura, cuya historia está basada en una serie de cómics del mismo nombre.

“The End of the F***ing World”. Así se llama la nueva adquisición de Netflix y que acaba de ser lanzada. Lo llamativo de dicha producción es que ha sido aclamada por la crítica, llegando a tener un puntaje de 100% en Rotten Tomatoes, sitio especializado en rankear contenido audiovisual.

Se trata de una comedia británica oscura, cuya historia está basada en una serie de cómics del mismo nombre. La producción trata sobre la vida de dos adolescentes millennials, quienes escapan de sus aburridas casas del sur de Inglaterra.

James es un joven tímido que está convencido de ser un psicópata. De pronto conoce a Alyssa, una adolescente rebelde que siempre dice lo que piensa. James decide que ella sea su primera víctima, por lo que la acompaña cuando decide huir de su casa, encontrando aventuras de todo tipo.

La serie fue estrenada en la televisión inglesa en octubre el año pasado, y cuenta con ocho capítulos de corta duración. Si bien aún no se sabe si habrá una segunda temporada,  Alex Lawther, protagonista de “The End of the F***ing World” dijo que le gustaría que el guionista se aventurara, dado que la serie termina tal como ocurre en el cómic.

Notas relacionadas











El catequista del mercado

El catequista del mercado

Kast le da la razón a Norberto Bobbio: mientras la izquierda piensa que la desigualdad es artificial y, por tanto, injusta, la derecha cree que forma parte del orden natural de las cosas, no necesariamente porque así lo haya querido Dios, sino porque refleja un legítimo diferencial de talento, esfuerzo y mérito.

Foto del Columnista Cristóbal Bellolio Badiola Cristóbal Bellolio Badiola

Una sospecha selectiva

Una sospecha selectiva

En Chile existen sectores que defienden la dictadura cubana o que, durante la primera Convención Constitucional, estuvieron dispuestos a quebrar el orden institucional, sin que por ello recibieran de los suyos la etiqueta de ultraizquierda. Si la preocupación fuera realmente la democracia, se juzgaría con la misma severidad.

Foto del Columnista María José Naudón María José Naudón