Archie Frugone es uno de los músicos nacionales con más recorrido de los últimos 40 años. Y aunque aún no llega a las seis décadas de edad, ha estado tocando en diferentes bandas desde antes de cumplir los 18, cuando era parte de Viena junto a su hermano Pedro, quien luego se hiciese conocido como guitarrista de La Ley.
Tras Viena vendría Anachena, su última banda propia en Chile antes de emigrar a Los Ángeles, California. Antes de eso tuvo un breve paso por Javiera & Los Imposibles para luego no mirar atrás. En Estados Unidos formaría Silvestres junto a Alejandro Koch, acompañaría a La Ley en la grabación de su disco “Vertigo” y su “Unplugged” —que se acaba de reeditar en vinilo—, y más recientemente produciría sus propias canciones, que son las que muestra hoy, viernes 9 de enero, a las 20:30 horas, en el GAM, en el marco de Tocatas Mil del Festival Teatro a Mil.
La música que está haciendo Archie Frugone va más allá de lo tradicional. Enfocado en las texturas, canciones como “ELSOL”, “Adonde” y “Por Fin” funcionan como un capítulo dentro de un mismo viaje sonoro que demuestra la madurez artística que ha alcanzado. En cada tema hay luces y sombras que llevan al oyente a un camino de introspección, experimentación sonora y un hondo registro atmosférico.
“Siento que hacer algo solo, sin tener a nadie más con quien chequear opiniones, lo hace más personal y más profundo”, reflexiona Frugone al mirar su recorrido para rápidamente dar vuelta la página al asegurar que “no me interesa mucho lo que haya hecho antes, me importa más lo que estoy haciendo y lo que voy a hacer”.
Tras un periodo fuera del país, el músico regresa a Chile especialmente para este concierto en Tocatas Mil. “Empecé a subir música a plataformas sin pensar en tocar en vivo, pero siento que necesito completar el círculo”, comenta sobre su retorno a los escenarios.
En medio de los ensayos para el show hace una pausa para conversar. Ahí afirmaque “con estas canciones trato de impregnar lo que siento en el minuto. Aparecen ideas que las sigo y sigo hasta que las termino. Esto es como una terapia, en donde termino algunas de las tantas canciones que comienzo y que me hacen sentir bien. En esa terapia busco entender cosas que pasan por mi cabeza y poder mirarme a un espejo”.
Sobre cómo definiría este concierto para quienes aún no conocen su trabajo, responde con la contundencia de su propio imaginario: “Las espuelas y el dolor”, que viene de la misma canción, “que tiene que ver con un objeto que se usa, pero que causa dolor. Muchas cosas que pasan son necesarias o no, pero terminan causando dolor”.