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Catalina San Martín, alcaldesa de Las Condes: “Yo callada no me voy a quedar”

La alcaldesa de Las Condes repasó con EL DÍNAMO este año y medio de gestión marcado por la limpieza interna del municipio, tras casos de corrupción. La pelea por el fondo común municipal y una forma de hacer política que, dice, incomoda porque viene de una mujer que no baja la voz.

Relajada, mirada dulce y un tono suave, es lo primero que llama la atención de la mujer que este último mes se peleó con el Ministro de Hacienda y el alcalde con más aprobación del país.

Para la alcaldesa Catalina San Martín, la política tiene “un sello muy masculino”, y las reglas no son las mismas para todos, ya que a un hombre no se le acusa de histérico por el tono con que habla; en cambio a una mujer, sí. “La falta de participación de mujeres en lo comunal y también en lo nacional tiene que ver con espacios que han sido ocupados por hombres”, dice, y que poco a poco están siendo liderados también por mujeres.

Por eso, dice, no le interesa liderar “desde la masculinidad de la política”, sino construir una forma propia: una política “que es con llorar”, que admite decir lo que se siente y lo que se piensa, y que además prefiere ir “de frente” antes que recurrir a eufemismos.

Limpiando la casa

San Martín llegó al cargo tras una seguidilla de escándalos. Diversas indagatorias judiciales y polémicas administrativas, fallidas compras de terrenos con sobreprecio, excesivas horas extras y corrupción durante la gestión de la exalcaldesa Daniela Peñaloza, además de un millonario pago por indemnización debido a obras paralizadas en la era de Joaquín Lavín. Historia que culminó al vencer a Marcela Cubillos en las elecciones municipales.

Tras ganar las elecciones se vio a una alcaldesa mucho más silenciosa, saliendo de la primera línea. ¿Cómo ha cambiado su liderazgo también en este año y medio que lleva?

“Esa manera de gobernar no ha cambiado desde que asumí, aunque mi exposición pública sí. El primer año de administración estuvo marcado por una revisión interna del municipio que heredaba varios casos de corrupción bajo investigación: ajustes de equipos, destituciones, querellas y denuncias a Contraloría. Fue un año que yo te diría que el liderazgo lo ejercí de manera interna, sin la exposición pública que caracteriza las etapas posteriores de mi gestión, priorizando fortalecer el equipo municipal, antes de salir a dar la pelea pública”.

Sobre esa etapa de orden, es enfática en un punto: no basó su gestión en atacar a la administración anterior, sino en “ordenar lo que me toca recibir y proyectar”. “Calladita más bonita, nos decían en otra época”, recuerda. “Y la verdad es que yo callada no me voy a quedar“, asegura.

En la medida en que tenga algo importante que decir, agrega, “algo que aporte, algo que me moleste y que crea importante ponerlo sobre la mesa”, lo va a decir, sobre todo cuando se trata de defender los intereses de la comuna que representa.

BÁRBARA SAN MARTÍN.

La pelea por el fondo común municipal

Uno de los frentes más álgidos de los últimos meses fue la discusión abierta con el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic, sobre la exención de contribuciones para adultos mayores y su impacto en la distribución del Fondo Común Municipal. San Martín respalda la exención —”me parece absolutamente razonable” que personas mayores de 60 o 65 años no sigan pagando contribuciones tras toda una vida de trabajo”—, especialmente para familias que compraron su casa hace décadas y hoy ven contribuciones que subieron muchos más que sus ingresos.

Pero cuestiona con dureza cómo se intentó resolver la compensación: un nuevo sistema de reparto del fondo común municipal discutido, según ella, en apenas dos semanas de tramitación legislativa y sin respetar un acuerdo previo entre alcaldes. “Para mí la palabra empeñada vale y vale siempre“, afirma, recordando que el acuerdo inicial establecía que ningún municipio se vería afectado por la exención, no solo Las Condes.

Aquí es donde no ahorra críticas: recuerda que la oposición gobernó cuatro años la Asociación de Municipalidades sin poner el fondo común municipal en la mesa, y que Las Condes fue el blanco más fácil de señalar porque es la comuna que más recursos pierde con la exención sin compensación, mientras otros municipios —menciona el caso de Viña del Mar— “tampoco firmaron el acuerdo de redistribución y no recibieron el mismo cuestionamiento. Con todo, es necesario revisar el fondo común municipal, algo que el propio ministro Nicolás Quiroz se comprometió públicamente a hacer”.

¿Después de esta discusión, vé al alcalde Vodanovic como su mayor contendor político?

“Obviamente ellos son mis adversarios políticamente”, pero enmarca la tensión en algo más de fondo —la ruptura de confianzas— defiende su estilo directo incluso cuando asegura que incomoda: “el ser directa, el ir de frente, el decirle a una persona que tú estás mintiendo (…) demuestra que en política estamos acostumbrados a la frase grande. Ese tipo de franqueza genera más ruido cuando viene de una mujer: probablemente lo que esperó ese grupo de alcaldes es que yo me quedara callada, y yo no me voy a quedar callada nunca”.

BÁRBARA SAN MARTÍN.

Gobierno, seguridad y la derecha que viene

Sobre la gestión del Ejecutivo, San Martín parte de una premisa: “Para que al país le vaya bien, al presidente y al gobierno les tiene que ir bien“. Cree que a inicios de la administración no se escuchaba lo suficiente a los alcaldes, algo que —aclara— no responde a una pretensión de “co-gobernar”, sino a que las decisiones legislativas tienen impacto directo a nivel municipal.

“Cuando confundimos lealtad con complacencia estamos en un problema grave en política”. Reconoce un “desorden interno” aún por resolver en materia de personas y competencias, y llama a los partidos que apoyan al gobierno a definir con más claridad un proyecto común: “El que no suma, que por favor se vaya, dé un paso al costado”.

Sobre el Partido Republicano dice notar un cambio de tono, con menos ataques hacia quienes se identifican con la centroderecha. A los libertarios, en cambio, los saca del grupo de colaboradores del gobierno y los sitúa derechamente en la oposición, criticando en particular iniciativas como el proyecto “escucha su corazón” en materia de aborto, que califica como “un retroceso absoluto” y, en sus palabras, “un poco perverso”.

En seguridad, celebra que la nueva ley de seguridad municipal tome como referencia el modelo aplicado en Las Condes, pero advierte que no puede depender de los recursos de cada comuna: “La seguridad del país es un tema de Estado y tiene que ser abordado como un tema de Estado, con apoyo estatal pleno para los municipios que no puedan cumplir las dotaciones exigidas por ley”.

La política del “like” y la polarización

San Martín también se detiene en el clima de polarización que, a su juicio, marca el momento político actual. Advierte contra lo que llama “la política del like”: “Es más fácil hablarle a la barra brava en vez de construir acuerdos con quienes piensan distinto. Ocurre una cosa muy curiosa a nivel político, como que el ego se te inflara más cuando te aplauden más, o te ponen más like o más votos en redes sociales”, dice, “y da lo mismo si en realidad eso va a generar un impacto positivo en las personas”.

Cita como ejemplo los insultos y peleas entre autoridades que ha visto en redes sociales, un comportamiento que —sostiene— contradice lo que como sociedad se intenta enseñar a los niños. “El universo de redes sociales no es la democracia y no es la realidad“, afirma, y advierte que los principios y valores no se transan por más o menos likes. Para ella, construir requiere lo contrario: sentarse a conversar con quien piensa distinto, porque “es en las diferencias donde tenemos que encontrar esa riqueza para poder seguir construyendo”.

Foto: Bárbara Sán Martín Suckel
BÁRBARA SAN MARTÍN.

Reelección, y una mirada más a largo plazo

De cara al futuro, Catalina San Martín no esconde la ambición: quiere la reelección en Las Condes y trabaja, junto a un grupo de alcaldes de centroderecha, en un proyecto político de más largo aliento, pensando en la próxima elección presidencial y en cómo será el país hacia el 2050: “Tengo la esperanza de que la centro derecha en 3 años más gane”.

Por eso insiste en que su administración trabaja con una mirada de mediano y largo plazo, “independiente de quién esté después. Además, tengo la convicción que el municipio no debe pensarse solo para el período de quien esté a cargo. Uno no puede seguir pensando los municipios para el alcalde de turno, eso no le da continuidad a los proyectos, no le da continuidad a la comuna y no resuelve la vida de las personas”.

Aunque tampoco oculta que espera ser ella quien continúe: “Por supuesto que yo quiero ser la persona que esté el próximo período, porque quiero ver también y apoyar el crecimiento de esos frutos. Me encanta estar al servicio, el concepto perfecto que a mí me mantiene siempre con los pies bien pegados a la tierra: venimos a servir”.

Sobre un eventual salto a un cargo nacional o presidencial, prefiere no adelantarse. “Por ahora no, por ahora soy muy feliz siendo alcaldesa de la comuna”. Cree que proyectarse demasiado lejos hace perder el rumbo: “Cuando uno tira el tejo tan pasado, se pierden las prioridades y se pierde el norte“. Actualmente su horizonte es concreto: ganar la reelección en Las Condes y seguir trabajando desde ahí.

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