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Sobrevivientes del incendio en cárcel hondureña cuentan cómo las llamas devoraron a sus compañeros

Los relatos son desgarradores. Algunos de los presos señalan que escuchaban los alaridos de sus compañeros y que se salvaron de milagro.Los bomberos dicen que llegaron 10 minutos después del inicio de las llamas, pero los responsables del penal no los dejaron entrar.

Ellos también tienen algo que contar, vivieron el incendio de penal de Comayagua en primera persona. Todavía no saben cómo se salvaron, todos coinciden en que un milagro los tiene de pie, pese a las quemaduras y lesiones.

Se trata de un grupo de 15 presos recluidos  por tráfico de droga, asesinato, robo y otros delitos; se salvaron de morir mientras sus compañeros de celda quedaron calcinados entre los escombros de las celdas en la tragedia más grande de la historia de Honduras que deja a 355 internos muertos.

Cinco fueron dados del alta, con heridas leves y desde las camas del hospital Santa Teresa,  los otros diez se quedaron para ser intervenidos en sala de operaciones y contaron lo vivido.

“Había llamas por todas partes. Solo le pedía a Dios que salvara mi vida”, relató Víctor Manuel Sevilla.

Todos coinciden en que ya estaban acostados y Sevilla dice que eran como las 10.30 de la noche del martes y estaba dormido cuando un compañero de cama los despertó para alertar de lo que estaba ocurriendo

“Miré que el hogar siete estaba agarrando fuego. Yo estaba en frente, en el cuatro, y lo que hicimos fue que rompimos el techo para salir porque la gente se estaba quemando”, manifestó Sevilla.

El recluso agrega que “no quería quemarme. Luché por salvar mi vida y cuando me tiré me quebré. Dos “chavo” me llevaron a la guardia. Ahí estaban todos los quemados y quebrados”; Víctor Manuel Sevilla, está preso por asesinato.

A su turno, José Enrique Guevara, dice que agarró un banco y reventó el candado. Salí prendido en llamas de la camisa, como loco. Escuchaba los alaridos de la gente”.

“El ambiente comenzó a impregnarse de olor a carne quemada“, dice  José Lorenzo García, jamás imaginó que viviría la mayor pesadilla de su vida. Estaba en la bartolina tres, acostado y dormido, al igual que la mayoría.

Escuchó que se estaba quemando la bartolina seis, miró las grandes llamas y empezó a sentir  el gran tufo a carne quemada.

Guevara agrega  que “afuera estaba caliente, parecía un horno. Un muchacho me llevó en el lomo a la guardia y después me llevaron al hospital”.José Enrique Guevara lamenta que en el siniestro muriera su hermano Mario Guevara, que apenas tenía dos meses de estar recluido. Tenía problemas en una rodilla y no podía caminar.

El testimonio de los bomberos

Los bomberos que acudieron a la emergencia señalaron que los responsables les impidieron la entrada, lo que dilato el combate al fuego. “Llegamos diez minutos después de que comenzó el incendio en la cárcel, pero no entramos de inmediato porque los guardias lo impidieron”, declaró a la AP el jefe de bomberos de Comayagua, Leonel Silva.

Según el director de los centros penales Danilo Orellana, “los guardias creyeron en un principio que se trataba de una fuga masiva de reos, por eso cumplieron la ley y no permitieron el ingreso de nadie a la cárcel para evitar muertes innecesarias”.

Sin embargo, ese protocolo de seguridad condujo a la muerte a muchos de los detenidos.

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