En un lunes marcado por la tensión y sin auténticas garantías de acuerdo, el Eurogrupo decidirá hoy la suerte de Grecia en un ambiente enrarecido, y sin gestos de confianza de cara a un país que sigue siendo el mayor quebradero de cabeza de Europa. Los helenos, en tanto, siguen en la calles mostrando su descontento.
Anoche todo parecía parecía estar listo para la salida de humo blanco, pero Europa sigue en alerta frente a lo que pase en el país; ahora se ha limitado a dar crédito a cambio de promesas. Esta vez, lo que está por decidir es cómo se articulará la entrega del dinero.
En Atenas ya se aprobó una rebaja en el presupuesto de 3.000 millones: despidos, rebajas salariales y entre otras medidas. El Eurogrupo le impuso más condiciones: exigió a los partidos griegos, por escrito, que se comprometan con los ajustes gane quien gane las próximas elecciones, y reclamó al Gobierno de Lukas Papademos —que viajó ayer a Bruselas, un día antes de lo previsto, para preparar esa cita crucial— que detallara una partida de 325 millones que al final se repartirá entre un recorte de gasto y una rebaja adicional de pensiones (“más suave de lo que parece”, según el primer ministro: quienes cobraban 1.500 euros pasarán a ganar 1.300).
La inceridumbe de las autoridades
En este escenario, el ministro griego de Finanzas, Evangelos Venizelos, afirmó hoy que su país ha cumplido todas las condiciones exigidas por la eurozona para recibir el segundo rescate, por lo que espera que se acabe hoy un largo periodo de incertidumbre para los griegos.
“Grecia llega hoy a la reunión del Eurogrupo habiendo cumplido todos los requisitos para la aprobación del nuevo programa”, señaló Venizelos en Bruselas antes del inicio.
“Por eso es obvio que preveemos que se acabe hoy un largo período de incertidumbre, un período que no ha beneficiado ni a la economía griega ni a la eurozona en su conjunto”, sostuvo.
Venizelos reconoció, no obstante, que las negociaciones sobre el segundo rescate de 130.000 millones de euros “están prosiguiendo hasta el último momento”, dado que se siguen discutiendo problemas técnicos y se están examinando parámetros individuales.
Venizelos, que se encuentra desde el domingo en Bruselas junto con el primer ministro, confió en que la eurozona tome hoy una decisión basada en el acuerdo de la cumbre del 26 de octubre y utilice para ello el importante criterio de los principios que apuntalan el proyecto europeo.
El ministro reiteró que Grecia ha cerrado el acuerdo con los acreedores privados dentro de los parámetros establecidos en octubre y ha cumplido las decisiones y exigencias que le ha impuesto la eurozona.
Por parte de Grecia, los griegos están enviando a Europa el mensaje de que han hecho y seguirán haciendo los sacrificios necesarios para que su país continúe perteneciendo a la familia europea, recalcó.