Secciones
Mundo

Hombre sometido a trasplante de cara se recupera milagrosamente

A siete meses del trasplante que incluyó el reemplazo de los dientes, la lengua, la piel y las mandíbulas, así como los nervios y el tejido muscular subyacente del cuero cabelludo, Richard Norris ya puede comer por la boca, degustar y oler.

El norteamericano que recibió hace siete meses un trasplante de cara en el Centro Médico de la Universidad de Maryland ya puede comer por la boca, degustar y oler. La recuperación de Richard Lee Norris de Hillsville, ha sido calificada por los especialista de “milagrosa”

El trasplante incluía el reemplazo de los dientes, la lengua, la piel y las mandíbulas, así como los nervios y el tejido muscular subyacente del cuero cabelludo al cuello para que la reconstrucción fuera «lo más estética posible», tal y como aseguró el Dr. Eduardo D. Rodríguez, quien lideró el equipo que le operó.

“Durante los últimos 15 años he vivido como un ermitaño escondido detrás de una máscara quirúrgica. Iba de compras por la noche cuando tenía a poca gente a mi alrededor“, explico Norris, a quien dispararon en la cara con un arma de fuego en 1997.

“Ahora soy capaz de caminar al lado de la gente y nadie se detiene a mirarme. Mis amigos hacen su vida y ahora voy a continuar yo con la mía”,agregó el hombre, quien hoy dedica su tiempo libre a la pesca y al golf.

Por otro lado, el doctor Rodríguez, especialista en cirugía plástica y maxilofacial. “Norris es uno de los individuos más valientes y comprometidas que conozco”, confiesa el doctor Rodríguez en una entrevista a la «NBC».

Notas relacionadas








Los desafíos de densificar

Los desafíos de densificar

Modernizar la OGUC puede remover restricciones que ya no responden a las condiciones demográficas y económicas actuales. Pero antes de anticipar una reactivación masiva o una nueva Estación Central, necesitamos evaluar sus efectos sobre cada comuna. Más que rechazar o celebrar de antemano la modificación, debemos comprender dónde existe demanda, sus externalidades y cómo podrían responder los municipios y desarrolladores.

Foto del Columnista Ignacio Aravena Ignacio Aravena