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Un gabinete con más política: por qué un tercer ajuste ministerial comienza a entusiasmar a Chile Vamos

En mayo los partidos esperaban ser parte de la reestructuración, lo que no ocurrió. Ahora, según fuentes oficialistas, un cambio pensado para comienzos del próximo año, que podría adelantarse, entusiasma a los partidos de Chile Vamos.

Cuando el presidente José Antonio Kast hizo su primer cambio de gabinete, en mayo, Chile Vamos esperaba que abriera la puerta a sus figuras. No ocurrió. Casi seis meses después, según fuentes oficialistas, la eventual salida del ministro de Justicia, Fernando Rabat, es lo que llevaría a La Moneda a adelantar un nuevo ajuste ministerial. Sería el tercero desde que Kast asumió en marzo y podría cumplir un deseo de los partidos: un gabinete con mayor tonelaje político.

La Moneda no ha logrado salir de la crisis por los decretos del Ministerio de Justicia que rebajaron la condena de 56 sentenciados por delitos sexuales contra menores. El caso ha copado la agenda y acentuó complejidades que acompañan al Gobierno desde marzo: ministros con poco peso político, resultado de la apuesta de Kast por perfiles técnicos; la desafección de los partidos por su escasa presencia en el Ejecutivo; y problemas comunicacionales que, con Gonzalo Arenas como vocero, se han disimulado, pero no eliminado.

Kast, sin embargo, ha respaldado al ministro: desde Italia dijo que la responsabilidad política la asumió él por ser presidente. La oposición, en tanto, alista una acusación constitucional contra Rabat que aún no ingresa.

Con ese telón de fondo, la conversación sobre un ajuste del diseño político se instaló en La Moneda. Según informó La Tercera, el martes el biministro del Interior y Segegob, Claudio Alvarado, recibió a los presidentes de los partidos de Chile Vamos —Guillermo Ramírez (UDI), Andrea Balladares (RN) y Luciano Cruz-Coke (Evópoli)— y les transmitió que se trabaja en un nuevo diseño político. Quienes supieron de la cita entendieron que ello implicaría la salida de Rabat, aunque Alvarado no lo dijo directamente. Balladares y Cruz-Coke pidieron incorporar figuras con experiencia, recordando que Chile Vamos fue parte de los dos gobiernos de Sebastián Piñera.

El Gobierno, de momento, descarta un nuevo ajuste ministerial.

“Nadie en el gobierno está hablando o pensando en un cambio de gabinete”, afirmó este miércoles Arenas, quien precisó que esa decisión corresponde sólo al presidente.

De todas maneras, en el oficialismo el trascendido ya entusiasmó en ciertos sectores, especialmente si se introducen cambios al equipo del Segundo Piso. La próxima semana sería la ventana: el presidente regresa de Europa el viernes 6 y parte a Asia el 14 de noviembre. El otro momento que en Palacio ven cómo tentativo es a inicios de diciembre, con la Ley de Presupuesto ya despechada. Esta segunda opción tendría como consecuencia estirar la situación de Rabat que para muchos en la derecha se tornó insostenible.

Fuentes del oficialismo comentan que lo medular sería volver a un gabinete tradicional: figuras con trayectoria en los partidos y el Congreso a cargo de carteras sectoriales. 

Sería el mayor cambio desde que Kast ingresó a La Moneda en comparación al diseño original que reservó sólo los cargos del comité político para figuras con trayectorias sólidas. En ese primer boceto los más perjudicados fueron los partidos de Chile Vamos, desde donde reclaman tener mayor experiencia para gobernar tras los dos gobiernos de Piñera.

Por eso en RN y, especialmente, en la UDI, entusiasma la idea de dar mayor preponderancia a sus figuras en carteras como Trabajo, Mujer, Economía o Justicia. Aseguran que el efecto sería doble: menos errores no forzados por inexperiencia y mayor adhesión de los partidos al verse mejor representados en el Gobierno.

“Me encantaría que fuera cierto”, dijo la vicepresidenta de la Cámara, Ximena Ossandón (RN), argumentando que “aquí hay un diseño de gabinete desde el origen que siempre dijimos que era curioso. Normalmente e históricamente el ministro siempre es más político y los subsecretarios más técnicos. Y aquí había una serie de ministros muy autónomos, sin conocimiento político”.

En el oficialismo apuntan a parlamentarios probados, con años en comisiones relevantes y negociaciones complejas, técnicas y políticas. 

Los nombres que se repiten son el senador Javier Macaya (UDI), la exsenadora y embajadora en Uruguay Luz Ebensperger (UDI) y el exsenador Rafael Prohens (RN). 

El jefe de bancada de RN, Diego Schalper, abrió la puerta a sumar senadores o diputados, fórmula que encuentra resistencia en Kast. 

En el oficialismo aseguran que a Kast no se le han acercado nombres y que el cambio recién está en etapa de evaluación, pues estaba pensado para comienzos del próximo año y solo la crisis de Rabat llevó a plantear adelantarlo.

Distinto es el caso de tres carteras en particular. En la Segegob, que encabeza Alvarado como biministro, fuentes oficialistas dicen que Arenas asumiría oficialmente un cargo que, de facto, ya ejerce, con participación en el comité político incluida. 

En la Segpres, aseguran que García Ruminot podría salir. Si bien el ministro es bien evaluado por el Presidente y, en general, por el oficialismo, y tiene buena relación con la oposición, el trascendido en el oficialismo es que ha pasado ciertos períodos en que la salud no lo ha acompañado, por lo que se haría necesario contar con alguien con plena disponibilidad.

En Ciencia, la salida de Ximena Lincolao no respondería a la llegada de un ministro político, sino a la evaluación de su gestión; las mismas fuentes afirman que está definida hace meses y que se retrasa hasta un cambio de mayor magnitud.

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