Pese a que la ‘globalización’ lleva años instándose y que el historial de casos de personas conocidas, o con un cargo público, que han visto declinar sus carreras por escándalos relacionados con filtraciones de fotos ‘hot’, hay gente que definitivamente no entiende el riesgo que implica dejar registros de la vida sexual y que después quieren mantenerlo en el ámbito de lo privado.
Esto fue lo que le pasó a Óscar Armando Hernández, director de espectáculos del municipio de Tekax, en el Estado de Yucatán, al noreste del país, conocido como el “Divo de Tekax” por sus imitaciones de Juan Gabriel, y las fotos filtradas a los medios locales en donde aparece en un aparente trío sexual con otro hombre y una mujer.
Tras el revuelo del caso, cuyo patrón se hace cada vez más común entre funcionarios públicos de todo el mundo, el funcionario renunció a la alcaldía, aclarando la situación a través de un comunicado que reprodujo unionyucatan.mx en el que afirma lamentar “profundamente como ser humano y persona que la vida íntima de su servidor sea una herramienta que sirva para generar opacidad en los ambientes laborales, pero más aún lamento y me avergüenzo de quienes en su humanidad utilizan estas circunstancias para lastimar y lacerar la vida de las personas“.
En su perfil de Facebook también se refiere a la situación, declarándose (sin usar puntos, ni comas y con un abundante y mal uso de la letra ‘K’) “apenado por lo Ke me esta pasando, pero por otra parte no tengo nada de Ke avergonsarme todos tenemos una vida una privacidad las fotos fueron en plan de cotorreo con unos amigos desafortunadamente me toko la bola negra pero esto es envidia y coraje de unas personas Ke me kieren ver derrotado pero no les daré el gusto les digo Ke me siento con mas fuerza ke nunka y con mas ánimos Ke siga el show y la buena vibra gracias por sus llamadas de apoyo sus mensajes me siento muy fortalecido con tantas muestras de carinio (sic)”.
La alcaldesa de Tekax, Carmen Navarrete Navarro, en todo caso, ya había decidido pedir su destitución, argumentando que, aún cuando era su vida privada, al ser funcionario debía cuidar su imagen.