El continente americano ya tiene más de 134.000 casos del virus del Zika sospechosos y 2.765 confirmados, la mayoría en Latinoamérica y el Caribe, aunque la Organización Panamericana de la Salud (OPS) considera que estos datos son conservadores, ya que el 80% de los infectados no tienen síntomas.
El rápido avance del virus, lo desconocida que es la infección y la posibilidad cada vez más fuerte de que cause microcefalia y síndrome Guillain-Barré fueron los asuntos centrales de la reunión extraordinaria sobre el zika que concluyó este jueves en la sede de la OPS en Washington.
La organización reunió a 70 científicos y expertos de todo el mundo para debatir sobre las preguntas más urgentes que la investigación científica debe responder sobre el virus y publicará próximamente un informe que servirá de agenda común a nivel internacional.

Mientras todo esto ocurre, en un pequeño pueblito de Brasil, tienen todo bajo control gracias a un método que ni el mejor de los científicos hubiese pensado.
Según publica The Huffington Post, en el municipio de Água Branca, en Piauí, donde viven unas 16.000 personas, controlaron al mosquito que transmite el zika gracias al uso de autoadhesivos desde el año 2013. Así, tal cual.
“Las autoridades sanitarias colocan autoadhesivos verdes en las casas en las que no hay larvas de mosquito; amarillas en las casas en las que no hay larvas pero sí acumulación de agua; y rojas en las casas en las que hay larvas. Los autoadhesivos, que están a la vista de todos, sirven tanto de incentivo público para que los residentes sigan dando ejemplo a los demás como para motivar a que los demás eliminen de su propiedad los criaderos de mosquitos”, se lee.

“Nuestro objetivo, más allá de combatir los nidos de mosquitos en la ciudad, era que los residentes se comprometieran para que pudieran ser los agentes del cambio dentro del proceso“, afirmaba al Post Dóris Leal, coordinadora de vigilancia sanitaria de Água Branca.
“Trabajando con dos equipos, contamos con una mayor capacidad para motivar a la gente a esforzarse”, agregó. El resultado ha sido que, en 2015, Água Branca sólo ha tenido siete casos de dengue, y no se ha informado de ninguna otra enfermedad transmitida por la picadura del mosquito en el municipio.