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Feministas argentinas hacen pedazos anuncio de "perdón" del Papa hacia mujeres católicas que abortaron

“No necesitamos tu perdón, Francisco. Nosotras mismas nos hemos gestionado otros modos de libertad de conciencia, desde el momento en que asumimos la ciudadanía de nuestros cuerpos, en función de defender esta vida que tenemos”, indican.

El Papa Francisco I sorprendió al mundo católico luego que planteara la absolución del pecado del aborto para aquellas mujeres que se arrepintieran de haberlo practicado. Ello con la intención de “universalizar el perdón y la misericordia” para el Año Jubilar.

Dicho mensaje fue visto con recelo por feministas argentinas. “No necesitamos tu perdón, Francisco. Nosotras mismas nos hemos gestionado otros modos de libertad de conciencia, desde el momento en que asumimos la ciudadanía de nuestros cuerpos, en función de defender esta vida que tenemos. Las personas con capacidad de embarazarnos seguiremos abortando”, dijo María Elena Ale y Dahiana Belfiori, miembros de Socorristas en Red.

En esa misma línea, la médico Zulema Palma expresó que “la medida de permitir a más curas ‘perdonar’ a las mujeres si se confiesan y ‘arrepienten’ por haberse practicado ‘un’ aborto, sólo trata, desde mi perspectiva, de hacer que vuelvan a la iglesia algunas mujeres católicas que sienten culpa por lo que han hecho y que quieren sentirse liberadas de ese peso; culpa y peso producidos por la misma iglesia que ahora las ‘perdona’ para seguirlas oprimiendo y sometiendo a una moral misógina y violentadora de conciencias”.

“No necesitamos ningún perdón, porque no estamos arrepentidas”, dicen las integrantes de Socorristas. De hecho, expresan que hace unos meses acompañaron como socorristas a una católica practicante a abortar. “Voy a misa todos los domingos pero yo creo que el amor es también no tenerlo”, les dijo la mujer de 30 años y madre de tres hijas.

A ojos de ellas, “las mujeres, seguimos siendo, para la iglesia católica y su máximo representante, pecadoras que debemos arrepentirnos para alcanzar el perdón de un ente abstracto que nos promete una vida más allá de la vida. Y la verdad es que no debe haber un gesto de mayor libertad que decidir sobre nuestros propios cuerpos”. 

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