El renovado interés de Donald Trump por hacerse con Groenlandia continúa generando movimientos diplomáticos y militares en Europa: a la decisión anunciada esta semana por Noruega y Suecia de enviar personal de sus fuerzas armadas, se han sumado ahora Alemania y Francia, que han confirmado el despliegue de tropas en la isla ártica.
La llegada de estos contingentes coincide con el inicio, este jueves, de unos ejercicios militares organizados por Dinamarca, que ha invitado a participar tanto a aliados europeos como a países miembros de la OTAN.
En el caso alemán, el Ministerio de Defensa informó que Berlín participará en un “equipo de reconocimiento” con 13 integrantes de la Bundeswehr. Según el comunicado oficial, la misión busca “explorar las condiciones para posibles contribuciones militares en apoyo de Dinamarca para garantizar la seguridad de la región, por ejemplo respecto a las capacidades de vigilancia marítima”.
Otro comunicado del Gobierno alemán aborda de forma explícita las amenazas que, a su juicio, pesan sobre la isla. No apunta a Estados Unidos, pese a las reiteradas declaraciones de Trump, sino a China y Rusia. Según el ministro de Defensa, Boris Pistorius, ambos países “utilizan el Ártico cada vez más militarmente y de esto modo cuestionan la libertad de tráfico, comunicaciones y comercio”.
Desde Moscú, la reacción no se hizo esperar. La Embajada rusa en Bruselas, sede de la OTAN, emitió una nota en la que tilda de “mito” la supuesta amenaza rusa y china en el Ártico. “Podemos ver que la Alianza está utilizando declaraciones de alto perfil de Washington sobre el problema de Groenlandia únicamente para promover una agenda antirrusa y antichina”, señala el comunicado. “Esto expone la artificialidad de la histeria que se está fomentando”, añade el texto.
El despliegue de tropas francesas en Groenlandia
Francia, por su parte, ya tiene desplegado en Groenlandia un pequeño contingente de unos 15 soldados. El presidente Emmanuel Macron explicó en redes sociales, pasada la medianoche del miércoles, que el envío del destacamento se realizó a petición de Dinamarca, propietaria del territorio autónomo.
Tanto Berlín como París han subrayado que sus decisiones responden a una solicitud directa de Copenhague y no a una iniciativa de la OTAN. El secretario general de la Alianza, Mark Rutte, ha evitado pronunciarse sobre un escenario que pone a prueba la cohesión transatlántica, especialmente en un contexto marcado por la presión de Washington sobre Groenlandia.