El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se convirtió este miércoles en uno de los últimos líderes en aceptar públicamente la invitación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para integrar su controvertida Junta de Paz. El anuncio llega a pocas horas de la inauguración oficial del organismo, prevista para este jueves con una ceremonia de firma en el Foro de Davos.
La Junta está compuesta mayoritariamente por países con una política exterior tradicionalmente alineada con Washington, como Albania; por gobiernos encabezados por líderes que admiran personalmente a Trump, entre ellos Argentina (Javier Milei) y Hungría (Viktor Orbán); y por naciones que dependen en gran medida del respaldo diplomático o militar estadounidense, como Marruecos, Egipto —segundo mayor receptor de ayuda militar de EE.UU. después de Israel— y Emiratos Árabes Unidos.
En un comunicado difundido en la mañana de este miércoles, la oficina de Netanyahu señaló que “acepta la invitación del presidente estadounidense Donald Trump y se convertirá en miembro de la Junta de la Paz, que estará compuesta por líderes mundiales”.
Paraguay, Azerbaiyán, Bielorrusia y Vietnam figuran entre los otros países que han confirmado su adhesión. Algunos de los miembros, sin embargo, ya han adelantado que no abonarán los 1.000 millones de dólares que cuesta un asiento permanente.
Trump presentó la Junta el año pasado, en el contexto del alto el fuego en Gaza, como un organismo supervisor destinado a vigilar el cumplimiento de la tregua y que él mismo presidiría. No obstante, la semana pasada, al anunciar el paso a una segunda fase del acuerdo, el proyecto adquirió una dimensión más ambiciosa: más cercana a una ONU paralela, con un documento fundacional que ni siquiera menciona explícitamente a Gaza.
Los detalles de la Junta de Paz y los dichos de Trump
El presidente estadounidense concentrará amplias atribuciones: tendrá la última palabra en las decisiones, definirá los invitados y fijará el lugar, el momento y el formato de las reuniones y votaciones.
“Ojalá no necesitáramos una Junta de Paz. Pero Naciones Unidas nunca me ayudó a resolver ninguna de las guerras que he solucionado. Tampoco les culpo. Nunca les pedí ayuda”, declaró. Sobre una eventual competencia con la ONU, sostuvo que “podría” reemplazarla, aunque reconoció que el organismo multilateral tiene un “gran potencial”.
La Casa Blanca ha cursado invitaciones a al menos 60 líderes, con el objetivo declarado de “promover la estabilidad, restablecer una gobernanza fiable y legítima, y asegurar una paz duradera en zonas afectadas o amenazadas por conflictos”.
Varios países europeos, como Italia, Suecia y Noruega, rechazaron sumarse. Francia también declinó, lo que provocó una dura reacción de Trump, quien afirmó que “nadie los quiere” y amenazó con imponer un arancel del 200% a los vinos y el champagne franceses.