El régimen de Irán reconoció al menos 3.117 muertos durante las protestas que sacudieron al país desde finales de diciembre, en lo que constituye el primer reconocimiento oficial de la magnitud de la represión. Sin embargo, activistas y organizaciones de derechos humanos advierten que el número real de víctimas podría ser muy superior.
El anuncio fue realizado por la Fundación de Veteranos y Mártires y difundido por la televisión estatal. Según las autoridades, 2.427 de los fallecidos fueron clasificados como “mártires”, incluyendo civiles y miembros de las fuerzas de seguridad. Las otras 690 fueron catalogados como “terroristas, alborotadores y atacantes de instalaciones militares”, según el secretario del Consejo de Seguridad Nacional, Ali Akbar Pourjamshidian.
Las protestas, que comenzaron como una reacción al deterioro económico y al alza del costo de la vida, se transformaron rápidamente en un movimiento nacional que desafió abiertamente al sistema teocrático instaurado tras la revolución de 1979. Huelgas y manifestaciones se extendieron por todo el país, obligando al régimen a desplegar fuerzas policiales y militares en las principales ciudades.
Las otras cifras de observadores independientes sobre muertos en Irán por protestas
En tanto, observadores independientes cuestionan la veracidad de las cifras oficiales. Mahmood Amiry-Moghaddam, director de la organización Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, aseguró que “todas las pruebas disponibles apuntan a que el verdadero número de muertos durante las protestas es mucho más alto”.
Según el activista, si se repite el patrón de ocultamiento observado en otros episodios, como las ejecuciones, el balance podría alcanzar o incluso superar las 25.000 víctimas. “Las evidencias que tenemos señalan de forma consistente la responsabilidad del Estado: los manifestantes fueron atacados con fuego real por parte de las fuerzas de seguridad y sus aliados, incluyendo el uso de ametralladoras pesadas”, afirmó.
La organización Human Rights Activists News Agency (HRANA) elevó el número de muertos verificados a 4.560, aunque reconoció las enormes dificultades para confirmar información debido al apagón informativo impuesto por las autoridades.
Mientras el régimen atribuye los disturbios a “elementos terroristas” apoyados desde el exterior, organizaciones como Amnistía Internacional han denunciado el uso deliberado de munición real y la represión contra mujeres y menores.