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El rol de la familia Castro en el tablero Cuba-Estados Unidos

En medio de la crisis en Cuba, ha trascendido que el presidente Díaz-Canel no ha sido el único interlocutor de Washington.

Desde hace ya tres meses, con la captura del entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, Cuba se encuentra atravesando una de sus peores crisis energéticas y en materia humanitaria. 

“Parece que Cuba está lista para caer. No sé si podrán aguantar. Cuba no tienen ingresos, todo su ingreso venía del petróleo de Venezuela”, dijo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, solo unos días después de la caída de Maduro a causa de una operación estadounidense en Caracas. 

Pese a que en ese momento Trump dijo que no se requeriría de ninguna “intervención” estadounidense para que la isla terminara de desmoronarse, lo cierto es que Washington ha intensificado su presión sobre la isla. 

El cerco en torno a Cuba

A fines de enero, amenazó a los países que le suministren petróleo a La Habana con la imposición de nuevos aranceles. Con ello, puso entre las cuerdas a uno de los aliados en esta materia en la región, México, que bajo el liderazgo progresista de Claudia Sheinbaum, dejó de enviar crudo a la isla y mantuvo solo la ayuda humanitaria. 

El cerco a Cuba sólo se ha incrementado en los últimos meses, con cada vez menos aliados. Brasil y Colombia, con mandatarios de izquierda, también dejaron de suministrar crudo para evitar represalias de Estados Unidos. Y tal como recoge The New York Times, los nuevos líderes de la derecha latinoamericana no ven a Cuba “como un lugar de nostalgia revolucionaria, sino como un foco de disfunción autoritaria”. 

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel confirmó a mediados de marzo que desde hace tres meses la isla no ha recibido petróleo. Como consecuencia, se ha recrudecido la escasez de alimentos, medicinas, insumos básicos y cada vez los cortes de electricidad son más extensos y el turismo, uno de sus pilares económicos, ha descendido. Uno de los socios estratégicos de Cuba, Rusia, de hecho evacuó a miles de connacionales que estaban en calidad de turistas en la isla.

Los Castro

Díaz-Canel, el mismo día que reconoció el desabastecimiento de crudo, confirmó que está en conversaciones con el gobierno de Estados Unidos. “En los intercambios que se han sostenido, la parte cubana ha expresado la voluntad de llevar a cabo este proceso, sobre bases de igualdad y respeto a los sistemas políticos de ambos Estados, a la soberanía, y a la autodeterminación de nuestros gobiernos”, dijo.

Pero, según ha trascendido, no es el único en llevar las negociaciones con Washington. Raúl Guillermo Rodríguez Castro (41) – “El Cangrejo”- ha sido uno de los interlocutores de la parte cubana, según medios estadounidenses como Miami Herald. Y como tal, ha aparecido al menos dos veces detrás de Díaz-Canel, una en un encuentro con dirigentes del Partido Comunista de Cuba y otra en la conferencia de prensa en que el mandatario cubano reconoció la escasez de crudo y los diálogos con Estados Unidos. 

El guardaespaldas de Raúl Castro

“Raulito”, como también es apodado, es el primer nieto de Raúl Castro, el expresidente que tomó el poder cuando el líder de la revolución cubana y su hermano, Fidel Castro, falleció en 2008 y lo delegó a los 90 años en Díaz-Canel. 

“Siempre fue muy apegado a su abuelo. Muy tempranamente, cuando tenía 11 años, en sexto grado, se fue a vivir con él. Ni siquiera su padre estuvo muy presente. Su padre trabajaba mucho y, desde que él era bastante joven, apenas se veían”, dijo el primo de Raúl Carlos Rodríguez Halley a BBC

Hijo de Deborah Castro Espín -la primogénita de Raúl- y del general Luis Alberto Rodríguez, recibió el apodo de “Cangrejo” por haber nacido con un dedo extra en una de sus manos, que luego fue removido con una cirugía.

En su juventud, inició sus estudios pre militares en la Escuela Militar Camilo Cienfuegos y en su adultez completó sus estudios de finanzas en la Universidad de La Habana. Entre sus roles conocidos dentro del régimen, está un alto cargo en el Ministerio del Interior y haber fungido como guardaespaldas personal de su abuelo.

En las fotos de él que se pueden encontrar en la web, aparece siempre al lado o detrás de su abuelo, casi siempre con la mirada al frente o gesticulando de forma discreta.

El sobrino nieto

Otra figura que ha irrumpido en los últimos días, y ligada a los Castro, es Óscar Pérez Oliva-Fraga, sobrino nieto de Raúl y Fidel. Es nieto de la hermana mayor de los expresidentes, Ángela Castro. Se ha desempeñado principalmente en cargos ligados al comercio y las relaciones exteriores, recoge Diario las Américas.

El ingeniero electrónico ha estado a cargo de Maquimport, importadora cubana, la Zona Especial de Desarrollo Mariel, una zona económica encargada de atraer inversiones, ministro del Comercio Exterior, y viceprimer ministro. El 17 de marzo, después de la declaración pública de Díaz-Canel, invitó a los cubanos exiliados a invertir en la isla. En conversación con NBC dijo que estaban dispuestos a “mantener una relación comercial fluida con las empresas estadounidenses y con los cubanos residentes en Estados Unidos y sus descendientes”.

De perfil discreto y de 54 años, ha sido considerado -según postula El País- como uno de los candidatos para ser una suerte de Delcy Rodríguez, la actual presidenta interina de Venezuela, respaldada por Trump, para dirigir una transición en ese país, de manera de impedir un conflicto prolongado con las fuerzas chavistas y facilitar la reactivación de la industria petrolera.

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