En el límite de la cara oculta y la que conocemos de la Luna, hay un cráter -hasta ahora denominado Glushko- que hoy fue bautizado por los tripulantes de la misión Artemis II como Carroll.
“En ciertos momentos del tránsito lunar, podrán verla desde la Tierra. Es un punto brillante en la Luna, y nos gustaría llamarlo Carroll“, anunció con voz temblorosa Jeremy Hansen, el astronauta canadiense a bordo de la nave Orión, en momentos en que él junto al resto de la tripulación se convirtieron en los humanos que más lejos han viajado en el espacio.
Los tres astronautas, emocionados, abrazaron a Reid Wiseman, el comandante de la tripulación. Y es que la elección del nombre fue a modo de homenaje a su fallecida esposa Carroll Taylor Wiseman.
La enfermera pediátrica falleció en 2020 en medio de un cáncer, que llevaba cinco años de tratamiento. Tenía 46 años. Le sobreviven dos hijas, Ellie y Katherine, además de cuatro hermanos y siete sobrinos, según su obituario.
“Dedicó su vida a ayudar a otros como enfermera registrada en la dispositivo de cuidados intensivos para recién nacidos”, comunicó la NASA.
El mensaje de los astronautas al orbitar la Luna
Adicionalmente, los tripulantes bautizaron otro cráter lunar -originalmente llamado Ohm- como “Integridad”, el nombre con el que se refieren a la nave Orión.
Al batir el récord que hasta ahora ostentaba la misión Apolo 13, Hansen sostuvo: “Al superar la mayor distancia jamás recorrida por los humanos desde la Tierra, lo hacemos honrando los extraordinarios esfuerzos y hazañas de nuestros predecesores en la exploración espacial humana”.
“Continuaremos nuestro viaje aún más lejos en el espacio antes de que la Madre Tierra logre atraernos de vuelta a todo lo que amamos, pero, sobre todo, elegimos este momento para desafiar a esta generación y a la siguiente a que este récord no sea efímero”, añadió.