Después de que la nave Orión concretara su amerizaje en la tarde de este viernes, la NASA no solo se encargará de analizar todos los pormenores del viaje, sino que también de chequear el estado de salud de los astronautas, especialmente de la única mujer a bordo de la nave: Christina Koch, la primera en su género que orbitó la Luna.
A modo general, se sabe que las misiones espaciales, principalmente aquellas de larga duración, causan pérdida de masa muscular y desmineralización ósea en los astronautas, según apunta NatGeo.
La microgravedad de las naves en órbita genera que los astronautas hagan un nulo esfuerzo para moverse, de acuerdo con la Agencia Espacial Canadiense. A causa de ello, los tripulantes de la misión Artemis II podrían perder menos del 20% de su masa muscular.
Su masa ósea, en tanto, podría verse afectada en un 0,5% producto de la desmineralización. También, por la radiación espacial, arriesgan cambios en su ADN, aunque en este caso, por la menor duración del viaje, la probabilidad de que ello suceda es menor.
Ser mujer
Los efectos que el viaje espacial puede tener en el cuerpo femenino son hallazgos de las décadas más recientes, pues de las más de 500 personas que han ido al espacio, sólo 75 fueron mujeres, según datos de febrero de 2025.
Un artículo de la BBC postula que las mujeres pueden tener más problemas que los hombres con su presión arterial al momento de volver del espacio.
Christina Koch, al ser mujer -y además la que mayor tiempo ha pasado en el espacio, incluso antes de esta misión- tiene un 20% más de probabilidades que sus compañeros hombres de generar un tumor cancerígeno a causa de la radiación.
También, aunque esta posibilidad no ha podido ser comprobada a cabalidad, podría experimentar una insuficiencia ovárica prematura.