Vaya a votar el 18 de julio; no sea “idiota”

Apostemos por la unidad, la paz y amistad. No seamos idiotas en el sentido que la Grecia clásica le daba a dicha palabra: idiota, del griego idiotés, significaba en el contexto en el que comenzó a ser utilizada, aquel que se desentiende de los asuntos de la comunidad bien porque no participa de la política o bien porque, desinteresado, vela por sus propios intereses.

Por Juan Cristóbal Jaramillo Abogado
"No hay que entregarle a nadie el falso discurso de la representatividad. Solo lo harán quienes hayan recibido nuestros votos". AGENCIA UNO/ARCHIVO
"No hay que entregarle a nadie el falso discurso de la representatividad. Solo lo harán quienes hayan recibido nuestros votos". AGENCIA UNO/ARCHIVO
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Mi historia es distinta a la de los autoexiliados habituales. Mi familia completa se fue de Chile al momento de salir electo Salvador Allende. Tenían pánico de lo que podía resultar de su gobierno y cómo reaccionaría la parte del país que no lo apoyaba.

En aquel entonces se abrieron las fronteras para recibir a los chilenos en Australia, Estados Unidos, Sudáfrica y España. Mi familia completa, con una mano por delante y otra por atrás como es común en estos casos, partieron a Australia. Mi padre fue obrero, vendedor de cassettes para aprender inglés mientras se dormía y pintor. Mi madre secretaria.

Sin perjuicio de que tuvieron una buena vida, nunca pudieron sacarse la pena de no estar en Chile. Cuando juntaron plata para volver, lo hicieron. Llegaron a un país dividido y violento. Eras de un lado o el otro. No había términos medios.

No podemos ni debemos dejar que esta historia se repita. La única forma de que no ocurra es que cada uno vaya el 18 de julio a expresar su voluntad y vote en las primarias. No hay que entregarle a nadie el falso discurso de la representatividad. Solo lo harán quienes hayan recibido nuestros votos.

Apostemos por la unidad, la paz y amistad. No seamos “idiotas” en el sentido que la Grecia clásica le daba a dicha palabra: ” idiota, del griego idiotés, significaba en el contexto en el que comenzó a ser utilizada, aquel que se desentiende de los asuntos de la comunidad bien porque no participa de la política o bien porque, desinteresado, vela por sus propios intereses.”