Alianza público-privada y tecnología: claves para reducir la basura

La tecnología y la innovación se encuentran de nuestro lado en esta lucha ambiental. Por ejemplo, con el uso de drones se puede implementar un sistema de control, medición y reconocimiento de la basura por imágenes, lo que ayudaría a contar con un registro de los microbasurales en las diferentes zonas.

Por Jorge Durán Diputado RN
"Es clave el rol de los municipios y de los privados que puedan ayudar a generar las condiciones para facilitar el reciclaje". AGENCIA UNO/ARCHIVO
"Es clave el rol de los municipios y de los privados que puedan ayudar a generar las condiciones para facilitar el reciclaje". AGENCIA UNO/ARCHIVO
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La pandemia no sólo ha generado un fuerte impacto a nivel social y económico en nuestro país como lo dejó de manifiesto la reciente encuesta Casen y el aumento de la pobreza en Chile, ya que ha tenido repercusiones graves en otros ámbitos como el medio ambiente. De acuerdo con el Informe del Estado del Medio Ambiente 2020, en nuestro país se generó un total de 19,6 millones de toneladas de residuos sólidos anuales, de los cuales el 53% es de origen industrial, 42% municipales, 2% lodos de plantas de tratamiento de aguas servidas, y el restante 3% corresponde a residuos peligrosos.

Respecto a los residuos municipales o domiciliarios, se generaron 8.177.448 toneladas de residuos, con una población proyectada de 18.751.405 habitantes, lo que significa un promedio de 1,19 kilos al día por habitante. En cuanto a la valorización general de residuos domiciliarios, sólo un 1% se recicla frente al 99% de residuos que va a eliminación.

Una buena alternativa para reducir estos vertederos ilegales es lo que ha estado realizando la municipalidad de La Pintana, que se está convirtiendo en una de las comunas más sustentables de nuestro país, y un verdadero ejemplo para imitar y promover. Con cerca de la mitad de su población sumida en la pobreza, recolecta cada semana 140 toneladas de desechos vegetales desde hogares, ferias callejeras y áreas verdes que son podadas. El proceso de reciclaje no tiene sólo un enfoque medioambiental, sino también económico al reducir la basura que envían a rellenos sanitarios que cobran por recibirla.

Es importante destacar que el 58% de los residuos que generamos en nuestras casas corresponden a orgánicos, como son los restos de comida o cáscaras de fruta. Sin embargo, se aprovecha menos del 1% de ellos. Si logramos que las 345 municipalidades (346 comunas en total) realicen este mismo trabajo que está realizando La Pintana, estaremos haciendo un gran aporte en la lucha contra la generación de basura. Por eso es clave el rol de los municipios y de los privados que puedan ayudar a generar las condiciones para facilitar el reciclaje con la mayor instalación de puntos verdes o recolección domiciliaria de basura que puede tener una segunda vida como plásticos y botellas.

En este contexto, el Ministerio del Medio Ambiente lanzó hace un tiempo una estrategia que es necesario seguir potenciando y que debería trascender de un gobierno a otro. Esta iniciativa consiste en la masificación de las composteras o vermicomposteras en los domicilios, instalaciones en los barrios y a nivel comunal e intercomunal, como también en los colegios, parques e instituciones públicas, fortaleciendo la educación ambiental, que desde mi punto de vista es fundamental, ya que sólo a través de la educación se puede cambiar la mentalidad de nuestras futuras generaciones que cada día son más conscientes en materia del cuidado del ecosistema.

De igual forma, la tecnología y la innovación se encuentran de nuestro lado en esta lucha ambiental. Por ejemplo, con el uso de drones se puede implementar un sistema de control, medición y reconocimiento de la basura por imágenes, lo que ayudaría a contar con un registro de los microbasurales en las diferentes zonas para identificar las comunas con mayor concentración de microbasurales y aquellas que tienen una menor concentración de estos vertederos ilegales. Además, se podría fiscalizar y multar, ya que quedarían registros de las patentes de los vehículos o fotografías de las personas que fueron a botar los desperdicios.

Por último, se deben seguir potenciando legislaciones como son la Ley de Reciclaje y Responsabilidad Extendida del Productor (REP) y la que regula los plásticos de un solo uso que comenzó recientemente. Estas normativas con la respectiva fiscalización de su aplicación (y los recursos para efectuarla), son claves en esta cruzada para eliminar los microbasurales y la basura en general, pero claramente no tendrán mucho efecto si es que no hay un cambio cultural, de la idiosincrasia y de hábitos de todas las personas y las empresas.