Nuevos parámetros para la educación del presente y del futuro

Juntos podemos actuar y contribuir a un modelo educativo con nuevos parámetros que guiarán la educación de nuestro presente y futuro, porque, sin dudas, la tecnología nos permitió dar los primeros pasos hacia un modelo de educación híbrida.

Por Fernanda Montes de Oca Gerenta de Ecosistemas Educativos Hispanoamérica de Google
Se vuelve fundamental conocer y escuchar las historias que se desarrollan en cada rincón del país y la región, de tal manera de responder a la realidad educativa y generar experiencias más personalizadas. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Se vuelve fundamental conocer y escuchar las historias que se desarrollan en cada rincón del país y la región, de tal manera de responder a la realidad educativa y generar experiencias más personalizadas. AGENCIA UNO/ARCHIVO
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Durante la pandemia, la adopción de herramientas digitales para continuar el programa educativo desde casa significó múltiples desafíos para todos los actores involucrados. Los alumnos tuvieron que adquirir nuevos métodos de interacción con profesores y compañeros, e incorporar otros hábitos de aprendizaje. Los profesores/as integraron herramientas digitales y adaptaron su material educativo para el aula virtual. Líderes y directivos de las instituciones reformularon su manera de comunicarse con los apoderados y estos, a su vez, acompañaron y facilitaron el proceso de enseñanza de sus hijos e hijas, esta vez desde casa. Todos ellos han aprendido sobre la marcha, y desde diferentes lugares, sin el edificio escolar como elemento unificador.

En este escenario, sabemos que nada puede reemplazar las habilidades de un buen educador, pero que elementos como la tecnología potencian sus capacidades, incrementan la participación entre estudiantes y logran hacer de la educación un proceso más inclusivo. Es cierto, aún existen brechas de acceso a los dispositivos y a internet. Pero aún considerando los obstáculos actuales y retos de las generaciones futuras, existe la oportunidad de reimaginar y reinventar el aprendizaje. La tecnología no resuelve los problemas por sí sola, pero sí nos abre un universo de posibilidades.

Hasta ahora, hemos sido testigos de cómo las y los docentes han integrado diferentes recursos tecnológicos en el proceso educativo. Por ejemplo, gracias a la incorporación de contenido a través de Youtubers educativos (“Edutubers”), descubrimos el gran poder de los videos en línea para simplificar y explicar materias que muchas veces resultan complejas. También vimos cómo se rediseñaron las videollamadas como nuevos espacios para realizar clubes de lectura o clases de educación física, incorporando además elementos sustanciales que apuntan a la inclusión y accesibilidad. Google Meet, por ejemplo, permite transmitir los encuentros virtuales de manera pública y en vivo por YouTube y también contar con subtítulos traducidos en tiempo real para eliminar las barreras del idioma o de personas con discapacidad auditiva. Incluso hemos observado innovaciones, como cápsulas del tiempo, proyectos teatrales y museos virtuales en 3D.

En el nuevo camino, se vuelve fundamental conocer y escuchar las historias que se desarrollan en cada rincón del país y la región, de tal manera de responder a la realidad educativa y generar experiencias más personalizadas. Luego, para avanzar en el planteamiento de escenarios educativos, lo primero es pensar en un futuro que incluya tecnologías de apoyo para que los educadores optimicen su tiempo, así como esfuerzos para profundizar en proyectos que involucren acompañamiento emocional y académico. También construir realidades donde los estudiantes estén más motivados y dedicados, fomentar que los líderes educativos brinden respuestas en tiempo real y tengan acceso a más información para tomar decisiones e incentivar a su institución a pensar los nuevos procesos de enseñanza y aprendizaje.

De esta manera, el propósito de toda iniciativa educativa debiera apuntar a expandir el aprendizaje en cualquier lugar y momento, ofreciendo a los ecosistemas de enseñanza herramientas tecnológicas que promuevan el desarrollo de la colaboración, la comunicación, la creación y la autonomía de los estudiantes bajo un entorno virtual seguro tanto para las figuras educativas, como para los alumnos. A su vez, apoyar a los docentes a hacer más eficientes y óptimas sus labores cotidianas de tal manera que su tiempo se invierta más en sus estrategias de enseñanza que en las labores administrativas.

Juntos podemos actuar y contribuir a un modelo educativo con nuevos parámetros que guiarán la educación de nuestro presente y futuro, porque, sin dudas, la tecnología nos permitió dar los primeros pasos hacia un modelo de educación híbrida. Esta construcción requerirá del compromiso de todas las personas e instituciones que participan en los procesos de enseñanza, pero sobre todo se necesitará el valor de animarse a nuevas experiencias, aprendiendo de cada paso que se da en este camino