Secciones
Opinión

La conciencia colectiva del autocuidado

Uno de ellos es el centro de larga estadía para personas mayores (ELEAM) de la comuna de Coronel, el cual hasta la fecha lleva el 97% de sus 30 residentes vacunados con su 4º dosis, 100% con 3º dosis

Pasados ya dos años del comienzo de la pandemia, podemos analizar muchos elementos, algunos de ellos más positivos que otros, pero uno de los que más llama la atención, es el marcado desbalance de la conciencia y la empatía. 

Y este análisis simplista, hasta el momento, tiene una base y esta es el grupo etario,( personas mayores), que  han marcado la pauta demostrando que la edad, el tiempo y la vida en sí, no pasan en vano, al comienzo eran los “más vulnerables”, los que saldrían más perjudicados, todos los estudios los marcaban como los damnificados de esta catástrofe global, pero hasta la fecha solo demuestran ser los más preparados para situaciones como estas, dispuestos a aventurarse a las nuevas tecnologías con el fin de poder estar más cerca, los que sin cuestionamiento descubren sus brazos esperando no solo protección personal sino también ejemplificar desde la conciencia, realidades en distintos lugares del país ejemplificar esto.

Uno de ellos es el centro de larga estadía para personas mayores (ELEAM) de la comuna de Coronel, el cual hasta la fecha lleva el 97% de sus 30 residentes vacunados con su 4º dosis, 100% con 3º dosis y verdaderamente dispuestos a todo con el fin de combatir este virus, el cual observan y viven desde hace 2 años a puertas cerradas y con restricciones que poco a poco van desapareciendo gracias a la consciencia; empatía, convicción personal y al equipo que los apoya incansablemente. 

Ellos viven constantemente este proceso incierto, aventurándose no solo a la virtualidad para zanjar barreras comunicativas, sino también a cualquier alternativa que les permita estar más cerca, y cuando les preguntamos ¿por qué?, cual es el motivo de tanta resiliencia, entusiasmo y convección, la respuestas son bastante simples, “es un deber”,” todos nos debemos cuidar”, “quiero ver a mi familia”, ninguno habla desde el miedo al contagio, de lo mortal que puede ser para ellos, más bien desde, el interés del “ volver a”, del reencuentro, de combatir la soledad y el aislamiento con hechos.
Desde este panorama; nuestra labor  debe estar a la altura, como profesionales de la salud, debemos aprender de quienes son expertos en “parar mirar y avanzar”, en reflexionar y actuar. 

Debemos eliminar barreras que limiten la comunicación, trabajar preventivamente en  salud mental, educar trasversalmente sobre el uso de mascarillas, sus consecuencias y beneficios, en educación, debemos hacernos cargo de los alumnos “pandemia”. Pero por sobre todo, debemos seguir el ejemplo, ser conscientes, dejar de pensar solo en el yo y actuar más desde en el nosotros, ser un poco más como ellos, no desde el concepto de mirar atrás, de que lo previo fue mejor, porque ellos ya no están atrás, están delante y siguen avanzando, consientes y esperanzados simplemente en otro “domingo familiar”.

 

Notas relacionadas











Los debutantes (Recuerdos del gobierno que se fue)

Los debutantes (Recuerdos del gobierno que se fue)

Desde el punto de vista de la nueva izquierda en que fue criado, Boric fue desde el primer día una decepción. No era del pueblo, ni jugaba del todo a serlo. No era insolente y tampoco jugaba a serlo. No era un rebelde, y su vistosa falta de corbata no engañaba a nadie. Cuando asumió, hace cuatro años, ya parecía lo que es y lo que fue: un estudiante deseoso de aprender. Un poco torpe, pero finalmente bien intencionado. El presidente moviendo las manos, poniéndolas en el corazón, guiñando el ojo a los amigos presentes en la sala el 11 de marzo del 2022 ya revelaba quizás algo de su debilidad esencial. Ese lenguaje de campamento universitario en el Congreso pleno de la República fue un resumen y una señal del delirio de pureza que emborrachó a su generación.

Rafael Gumucio

Caos épico

Caos épico

Si los lectores de esta revista ya están perdiendo la cuenta del número de guerras y amenazas de guerra que parecen estar sucediendo todas al mismo tiempo en los últimos meses... el sentimiento es compartido. Si cada vez hay menos capacidad para seguir el noticiero, también es entendible. El mundo gira, más que nunca, a ritmo frenético. Vivimos en un tenso reality show geopolítico, donde el hábil protagonista cautiva la atención de todos, y aparece —queramos o no— permanentemente en nuestras pantallas.

Foto del Columnista Paz Zárate Paz Zárate