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Regeneración en La Roja: cuando el recambio ya no es una promesa, sino una realidad

Chile necesita reconstruir su identidad futbolística desde la base. Y esa base se construye en decisiones valientes como esta. Porque más allá del resultado frente a Brasil o Uruguay, lo importante será la actitud, la propuesta, el aprendizaje colectivo. Solo así, una nueva generación podrá crecer sin estar encadenada al pasado.

Durante años, la palabra “recambio” en el fútbol chileno sonó como un eco lejano. Se decía, se proyectaba, se postergaba. La Generación Dorada, con sus logros inolvidables, se convirtió en una sombra pesada sobre quienes venían detrás. Pero esta semana, algo cambió. Nicolás Córdova, actual entrenador interino de la Selección Chilena, presentó una nómina cargada de juventud para enfrentar nada menos que a Brasil y Uruguay en el cierre de las clasificatorias. Y con ello, el recambio dejó de ser una promesa para transformarse, finalmente, en una realidad.

La lista publicada hace algunos días prescinde por completo de los históricos: no hay Medel, Vidal, Sánchez ni Bravo. En su lugar, nombres como César Pérez, Vicente Conelli, Damián Pizarro, Brayan Cortés y Alfred Canales se toman el protagonismo. Una generación nacida en clubes formadores, en el trabajo silencioso de las series menores, que por fin recibe una oportunidad no como reemplazo temporal, sino como protagonistas del presente.

¿Es riesgoso jugar con juventud ante rivales de talla mundial? Sin duda. Pero también es la única forma de crecer, de endurecer el carácter competitivo y de plantar una semilla que no se marchite antes de florecer. A veces, el verdadero liderazgo está en saber dar un paso al costado y permitir que otros comiencen a escribir su propia historia.

Desde las ciencias del deporte sabemos que el desarrollo del talento requiere algo más que técnica: necesita confianza institucional, rodaje competitivo y tiempo. Ningún jugador de élite emerge sin haber transitado errores, sin haber sentido el peso de la camiseta en escenarios adversos. Córdova ha decidido dar ese espacio. Y eso merece más que titulares: merece respaldo.

Chile necesita reconstruir su identidad futbolística desde la base. Y esa base se construye en decisiones valientes como esta. Porque más allá del resultado frente a Brasil o Uruguay, lo importante será la actitud, la propuesta, el aprendizaje colectivo. Solo así, una nueva generación podrá crecer sin estar encadenada al pasado.

Y si queremos soñar con volver a lo más alto, hay que asumir que todo ciclo necesita cerrar para que otro comience. Hoy, por fin, estamos abriendo esa puerta.

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