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Rehabilitación: la realidad invisible tras una quemadura

Pocas veces se dimensiona que la quemadura no es solamente un evento agudo que se resuelve al cicatrizar. En muchos casos, el proceso se prolonga por años.

En Chile, dos tercios de los niños que sufren quemaduras tienen menos de cinco años. La mayoría de ellas ocurre en el hogar y, en nueve de cada diez casos, por contacto con líquidos u objetos calientes. A esto se agrega un dato que debería impulsarnos a actuar con decisión: uno de cada cinco niños con quemaduras necesitará rehabilitación por secuelas cicatriciales.

Ese es uno de los principales hallazgos de un estudio desarrollado al alero de COANIQUEM, recientemente publicado en Burns, la revista científica más prestigiosa en esta área a nivel mundial. La investigación es el primer estudio chileno sobre quemaduras infantiles publicado en este medio, en el que analizamos a 436 pacientes menores de 15 años, muestra que constituye una de las series más extensas reportadas en Latinoamérica sobre esta materia.

Pocas veces se dimensiona que la quemadura no es solamente un evento agudo que se resuelve al cicatrizar. En muchos casos, el proceso se prolonga por años. Un tercio de los niños que ingresan a rehabilitación permanecen más de un año en tratamiento, y existen casos que superan la década de seguimiento.

Frente a este escenario, la prevención sigue siendo la herramienta más poderosa. Chile ha demostrado que las políticas públicas pueden cambiar la historia: la regulación de fuegos artificiales redujo drásticamente las quemaduras por esa causa. Lo mismo ocurre con mejoras en estándares de seguridad de productos domésticos. Cuando la evidencia científica dialoga con la legislación, los resultados se ven.

Publicar investigación desde Chile en una revista de estándar internacional no es sólo un logro institucional. Es una señal de madurez sanitaria. Significa que estamos generando datos propios para planificar recursos, diseñar estrategias preventivas y fortalecer redes de atención. Significa también que comprendemos que la rehabilitación no es un complemento, sino parte esencial del tratamiento de quemaduras.

Otra misión relevante que realizamos en COANIQUEM es contribuir en la investigación y registro sobre quemaduras en Chile y Latinoamérica, poniendo a disposición cifras clave para comprender la magnitud clínica, identificar factores de riesgo y construir políticas públicas. Esta evidencia, que necesita seguir acumulándose, permite trabajar en materia de prevención, planificación de recursos y fortalecer los programas de atención y rehabilitación.

Lo ocurrido en Renca nos conmueve y nos interpela hoy. Pero, más allá del impacto inmediato, debería empujarnos a mirar el problema con mayor profundidad y responsabilidad. Cada incendio, cada explosión y cada circunstancia de este tipo nos recuerda que el tratamiento de una quemadura no termina en la urgencia médica: comienza ahí.

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