Secciones
País

Sepa por qué delitos fue condenado Claudio Spiniak (y por qué no es exacto hablar de pedofilia)

Inicialmente el empresario fue condenado a 12 años de presidio por los cargos de abuso sexual, facilitación de la prostitución y producción de material pornográfico.

Luego de 10 años en en la Cárcel de Alta Seguridad, Claudio Spiniak Vilensky quedó en libertad tras a una rebaja de 21 meses a su condena inicial por  “buen comportamiento” dentro del máximo centro penitenciario del país.

A diferencia de lo que se cree, Spiniak no fue condenado por “pedofilia” –concepto que no existe en el Código Penal, pero sí califica como delito el “acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal a una persona menor de catorce años, aun cuando no exista fuerza, intimidación o incapacidad de la víctima para defenderse”. Según detalla el fallo de la Corte Suprema, inicialmente el empresario fue condenado a 12 años de presidio mayor en su grado medio por los siguientes cargos:

-Por su participación de autor del delito de abuso sexual reiterado contra cinco víctimas mayores de 14 años (correspondiente a estupro), a quienes adicionalmente debió pagar por concepto de multa cerca de $600.000.

-Como autor del delito de facilitación de la prostitución infantil en perjuicio de cinco menores de edad, situaciones ocurridas en medio de las fiestas que el empresario ofrecía en sus propiedades.

-Como autor del delito de producción de material pornográfico infantil de un menor de edad.

Desde hoy, Claudio Spiniak queda sujeto a vigilancia de la autoridad por un periodo de cinco años, debiendo informar cada 3 meses a Carabineros de Chile el lugar donde tiene su domicilio.

(Fuente: Fallo de la Corte Suprema y Biblioteca del Congreso Nacional)

Notas relacionadas











Los debutantes (Recuerdos del gobierno que se fue)

Los debutantes (Recuerdos del gobierno que se fue)

Desde el punto de vista de la nueva izquierda en que fue criado, Boric fue desde el primer día una decepción. No era del pueblo, ni jugaba del todo a serlo. No era insolente y tampoco jugaba a serlo. No era un rebelde, y su vistosa falta de corbata no engañaba a nadie. Cuando asumió, hace cuatro años, ya parecía lo que es y lo que fue: un estudiante deseoso de aprender. Un poco torpe, pero finalmente bien intencionado. El presidente moviendo las manos, poniéndolas en el corazón, guiñando el ojo a los amigos presentes en la sala el 11 de marzo del 2022 ya revelaba quizás algo de su debilidad esencial. Ese lenguaje de campamento universitario en el Congreso pleno de la República fue un resumen y una señal del delirio de pureza que emborrachó a su generación.

Rafael Gumucio

Caos épico

Caos épico

Si los lectores de esta revista ya están perdiendo la cuenta del número de guerras y amenazas de guerra que parecen estar sucediendo todas al mismo tiempo en los últimos meses... el sentimiento es compartido. Si cada vez hay menos capacidad para seguir el noticiero, también es entendible. El mundo gira, más que nunca, a ritmo frenético. Vivimos en un tenso reality show geopolítico, donde el hábil protagonista cautiva la atención de todos, y aparece —queramos o no— permanentemente en nuestras pantallas.

Foto del Columnista Paz Zárate Paz Zárate