Secciones
País

Goic ofrece disculpas tras polémica carta de su marido

En el texto, el cónyuge de la candidata presidencial pidió a los diputados que “expliquen sus razones de defender la violencia hacia las mujeres premiando con su voto la repostulación del señor Rincón”.

La presidenta de la Democracia Cristiana, Carolina Goic, salió a dar explicaciones luego de que su esposo, Christian Kirk, enviara una dura carta a los miembros de Junta Nacional de la DC por respaldar la candidatura del diputado Ricardo Rincón, cuestionado por la propia Goic por una sentencia de violencia intrafamiliar que tuvo.

En el texto, el cónyuge de la candidata presidencial pidió a los diputados Gabriel Silber, Matías Walker y Fuad Chahín que “expliquen sus razones de defender la violencia hacia las mujeres premiando con SU VOTO la repostulación del señor Rincón”.

“Ha costado siglos en poder avanzar como sociedad en el respeto íntegro hacia las mujeres y hoy vemos como la mal oliente cúpula DC da un giro medieval, premiando a un maltratador de mujeres como postulante al Congreso“, dijo Kirk.

A través de su cuenta en Twitter, el propio Chahín comunicó que la senadora Goic se contactó con él y le ofreció disculpas por la polémica carta. “Ella sabe que siempre la he apoyado“, escribió.

¿Quién es el marido de Goic?

Su nombre original es Christian Miranda Kirk (46), aunque invirtió sus apellidos para poner primero el de su madre luego de convertirse en padre de dos mujeres, que ahora tienen 14 y 8 años. Con Goic están casados desde mayo de 1998.

Un reportaje de El Mercurio afirma que Kirk es definido como un hombre tímido, reservado “enemigo de las cámaras” y “amante de la naturaleza”. Hoy se dedica a la fotografía freelance en tema de naturales e incluso tienen su propio perfil en el sitio Yourshot de National Geographic.

Entre 2006 y 2010, Kirk estuvo dedicado a la política como director regional de Sernatur en Magallanes, aunque luego -tras una etapa familiar complicada- se definió que solo uno de los dos se dedicaría a la política.

Notas relacionadas








Amanda Askell: la filósofa que le enseña a pensar a la IA

Amanda Askell: la filósofa que le enseña a pensar a la IA

Si nos imagináramos a la persona que hoy tiene mayor influencia sobre el comportamiento de uno de los sistemas de inteligencia artificial más sofisticados del mundo, probablemente veríamos a un ingeniero frente a una pantalla llena de códigos o a un ejecutivo en una reunión en Silicon Valley. No se nos ocurriría alguien del mundo de las humanidades. Pero la persona en cuestión es exactamente eso: una filósofa de 38 años que estudió en Inglaterra, se doctoró en Nueva York con una tesis sobre mundos con infinitos seres y que explica las ideas más complejas con la misma naturalidad con la que un niño habla de fútbol.

Angélica Errázuriz


Paulina Núñez:

Paulina Núñez: "No hay nada más valiente que lograr acuerdos"

Hace tres meses asumió como presidenta del Senado, y fue la primera mujer de derecha en hacerlo. El proceso de asentamiento en el cargo no ha sido fácil: ha marcado matices con el Gobierno, lo que le ha valido críticas incluso de sus aliados. Pero la representante de la región de Antofagasta dice no temer a la confrontación ni a los vaivenes de la política. Ya ganó, sostiene, su mayor batalla: ser madre. Y eso no le impide proyectarse más allá: asegura que se está preparando por si viene un desafío todavía mayor, la presidencia de Chile.

Daniel Lillo

España, la primavera y la dolce vita

España, la primavera y la dolce vita

Nuestro columnista se fue por un rato a Madrid y Barcelona. Volvió a España para ver y rescatar algo de lo que había dejado allá hace 26 años. Pero entre la Feria del Libro, el nuevo turismo, los escándalos políticos, el Mundial y la visita del Papa, se encontró con otra cosa. Con dos ciudades muy distintas entre sí (lo que siempre se ha sabido), pero sobre todo respecto a lo que ambas eran hace tres décadas.

Rafael Gumucio

Apruebo

Apruebo

¿Es arriesgada la apuesta? Evidente. Este proyecto es en la práctica una innovación y como todo cambio disruptivo, que rompe con las recetas antiguas, tiene un componente de riesgo. Pero no hay crecimiento sin riesgo.

Foto del Columnista Alejandro Weber Alejandro Weber