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Regreso a clases 2026: fechas, bono de útiles escolares y cómo prepararse para marzo

Planificar con tiempo la “operación marzo” permite ordenar el presupuesto, reducir el estrés de último minuto y enfrentar el inicio del año escolar con mayor tranquilidad, especialmente en un mes que concentra altos gastos y múltiples ajustes en la rutina cotidiana.

Aunque para muchas familias chilenas las vacaciones de verano todavía están en su punto máximo, planificar con anticipación el regreso a clases se ha vuelto una práctica cada vez más recomendada. Adelantar la “operación marzo” no solo permite evitar gastos innecesarios y las tradicionales aglomeraciones de fin de febrero, sino que también ayuda a reducir la ansiedad y el estrés que suelen acompañar esta etapa. 

Las listas de útiles escolares suelen mantenerse bastante estables de un año a otro, por lo que adelantar la organización de compras —como planners para planificar el año, estuches resistentes de uso diario o la calculadora adecuada según el nivel de cada estudiante— y revisar con calma qué elementos siguen en buen estado en casa forma parte de una preparación que conviene iniciar con tiempo.

El Ministerio de Educación (Mineduc) oficializó el calendario escolar 2026, entregando certezas sobre las fechas clave del próximo ciclo académico. En todo Chile, las y los docentes retornan a sus establecimientos el lunes 2 de marzo, mientras que el ingreso de estudiantes de todos los niveles está fijado para el miércoles 4 de marzo de 2026. 

El calendario incluye además el receso de invierno entre junio y julio, con períodos que varían según la región en función de factores climáticos y logísticos. Por ejemplo, en gran parte del país el descanso se extiende desde el lunes 22 de junio al viernes 3 de julio, retornando las clases el lunes 6 de julio; en otras zonas, como Arica y Tarapacá, esas fechas cambian levemente para adaptarse a condiciones locales.

Cómo manejar los gastos de útiles escolares

Marzo es tradicionalmente un mes de alta presión financiera para las familias chilenas. No solo se suman los compromisos propios del inicio del año —como matrícula, transporte y uniformes— sino que también se sienten los efectos del periodo vacacional y, en algunos casos, las cuotas de compras navideñas realizadas en diciembre. Ante este panorama, revisar el presupuesto temprano se convierte en una herramienta de alivio.

Una recomendación recurrente entre especialistas y economistas familiares es hacer un inventario de lo que ya se tiene en casa. Un estuche todavía en buen estado o una calculadora sólida pueden ahorrarte varias decenas de miles de pesos en la compra de nuevos artículos. Asimismo, anticipar la adquisición de planners o agendas útiles para organizar horarios, tareas y fechas clave del año escolar permite distribuir mejor el gasto, aprovechar ofertas de temporada y evitar las compras impulsivas de último minuto.

Planes como comparar precios, fijar topes de gasto por categoría y optar por marcas confiables, pero no necesariamente de lujo, ayudan a mantener el equilibrio del presupuesto familiar sin sacrificar calidad ni funcionalidad de los útiles adquiridos.

Un alivio para el bolsillo

En ese escenario, todos los beneficios adicionales cuentan. El Bono de Útiles Escolares 2026, administrado por la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb), es uno de ellos. Este programa entrega kits de útiles escolares sin necesidad de postulación para estudiantes de establecimientos públicos y adheridos a la gratuidad, diferenciados por nivel educacional (prebásica, básica y media).

La distribución de estos sets se comienza a efectuar a partir de febrero y hasta abril de 2026, coordinándose directamente con los colegios para que los estudiantes los reciban al inicio de las clases o pocos días después. 

Aunque la composición exacta de los kits varía según el nivel educativo, por lo general incluyen cuadernos, lápices, estuches, reglas, gomas de borrar y sacapuntas, cubriendo los implementos básicos para el trabajo en aula. En el caso de cursos superiores, pueden incorporarse materiales más específicos, mientras que herramientas como las calculadoras, que dependen del programa y las exigencias de cada asignatura, suelen recomendarse cotizarlas directamente en comercios especializados.

Este apoyo estatal no reemplaza la planificación familiar, pero sí representa una ayuda concreta en un mes donde el bolsillo suele estar más exigido. Saber que una parte de los útiles llegará a través de este beneficio permite a muchas familias destinar recursos a otros elementos complementarios, como planners más completos o estuches cómodos y duraderos, que faciliten la organización diaria de estudiantes de todas las edades.

Un inicio de año más ordenado

Cuando la planificación se realiza con anticipación, el comienzo del año escolar cambia de tono. Febrero deja de ser un mes dominado por el apuro y las compras de último minuto, y se transforma en una etapa de ajustes menores, donde las decisiones ya están tomadas y el foco está puesto en retomar rutinas. Tener resueltos aspectos básicos como los útiles, los estuches de uso diario o la elección de planners para organizar el año permite enfrentar marzo con mayor claridad y menos presión.

Ese orden previo también impacta en la vida cotidiana. Para los estudiantes, iniciar las clases con sus materiales listos —desde cuadernos hasta calculadoras acordes a su nivel— facilita una adaptación más fluida a la rutina académica. Para las familias, en tanto, significa menos tensiones logísticas y una mejor administración del tiempo en un mes que suele concentrar múltiples exigencias, tanto económicas como organizativas.

En ese escenario, adelantar la “operación marzo” no es solo una decisión práctica, sino una forma de cuidar el bienestar familiar. Revisar con tiempo qué planners funcionan mejor para el ritmo del año, optar por estuches durables y definir con calma la compra de calculadoras u otros materiales específicos permite construir un inicio de clases más ordenado, donde el regreso a la rutina no se vive como una carrera contra el tiempo, sino como un proceso gradual y mejor preparado.

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