Las cuentas de la luz volverán a subir a partir del 1 de julio, con un incremento promedio de entre $1.400 y $1.500 mensuales por hogar, según confirmó el director ejecutivo de Empresas Eléctricas, Juan Meriches.
El ajuste responde al pago de una deuda acumulada durante cinco años de congelamiento tarifario, medida que se implementó tras el estallido social de 2019 y que se extendió durante la pandemia y el gobierno anterior.
“El alza no es nueva ni improvisada. Se acumuló esta deuda por el congelamiento tarifario durante cinco años”, explicó Meriches.
Según detalló, la cuenta eléctrica se compone de tres elementos como es la generación (75%), transmisión (10%) y distribución (15%). Las alzas aplicadas anteriormente correspondieron al componente de generación, mientras que el aumento que comenzará en julio está ligado al segmento de distribución.
La deuda total asciende a cerca de 900 millones de dólares y afecta a unos 6 millones de clientes. En contraste, alrededor de 1,4 millones de usuarios podrían recibir devoluciones, ya que en sus zonas las nuevas tarifas resultaron más bajas.
“Enviamos una carta a la Superintendencia de Electricidad y Combustibles solicitando una postergación de tres meses”, indicó el ejecutivo, argumentando que aplicar el cobro en medio del alza de combustibles habría generado una presión excesiva en los hogares. La decisión fue adoptada por el Ejecutivo liderado por la ministra de Energía, Ximena Rincón.
El cobro se realizará dividiendo la deuda individual de cada cliente en 48 cuotas, tal como establece la normativa vigente.
Junto con el alza, el sector eléctrico enfrenta desafíos estructurales. Meriches advirtió que el sistema de distribución opera con infraestructura que no ha tenido grandes cambios en cerca de 40 años. “La probabilidad de que ocurran interrupciones de suministro va a existir”, señaló.