Las dos almas de la Democracia Cristiana volverán a enfrentarse en la elección interna fechada para el próximo 12 de abril.
La prematura renuncia del senador Francisco Huenchumilla a la presidencia obligó a las distintas corrientes del partido a acelerar la búsqueda de nombres para presentarse a la contienda que tiene como primer hito la inscripción de listas el 12 de marzo próximo, un día después del cambio de mando.
Aunque aún resta poco más de un mes para la fecha, en el histórico partido ya se dan los primeros pasos y conversaciones para acordar listas, acomodar nombres y buscar respaldos con el fin de tomar el control de una mesa que se ha caracterizado por su inestabilidad en los últimos años.
En la DC recuerdan que el último presidente que completó su periodo fue Ignacio Walker hace más de una década.
De ahí en adelante, los nueve timoneles que le siguieron a Walker no terminaron su periodo viéndose obligados a dar un paso al costado. El último, antes de Huenchumilla, fue Alberto Undurraga, quien renunció al cargo luego de que el partido decidiera aliarse con el PC para las elecciones presidenciales y parlamentarias.
Ese antecedente es especialmente relevante, aseguran en la DC, puesto que la elección no sólo definirá el nombre de quien lidere el partido, sino que también la línea política que seguirá la falange en el nuevo ciclo político.
Hoy el partido tiene dos corrientes marcadas: los que apuestan por quebrar con la izquierda y retomar la identidad histórica del partido y quiénes apuntan a mantener una alianza estratégica con sectores de la izquierda en vistas a conformar un gran bloque de oposición a Kast.
En el primer grupo los nombres que se mencionan como posibilidades son los de Carolina Goic y Juan Carlos Latorre, ambos ex presidentes del partido.
Además, también ha estado trabajando en una conformación de una lista el ex presidente regional de la DC metropolitana, Rodrigo Albornoz, cercano a la corriente de Goic y Latorre.
En esa opción también asoman nombres como el de Nicolás Preuss, consejero nacional; Ana María Hernández, vicepresidenta de la DC; y Roy Crichton, ex presidente regional de Valparaíso.
Quienes han conocido las tratativas aseguran que la disidencia a la actual administración de la DC ya ha establecido canales para avanzar en la conformación de una lista que dispute la mesa con dos líneas claras: divorciarse de la izquierda y darle un orden administrativo al partido.
Esto último dice relación con los balances financieros que han sido objetados por el Servel y los cuáles no han podido ser subsanados por la actual mesa.
En el otro polo se ubica, Alejandra Krauss, secretaria general del partido. Aunque la exministra no ha informado a la militancia si competirá por presidir la mesa, en la falange dan por sentado que se presentará comandando la opción más cercana a mantener la unidad con la izquierda.
En el partido indican que a pesar de que Óscar Ramírez es el presidente subrogante, es Kraus quien ha tomado las riendas del partido y las vocerías, lo que sería una señal de su intención de competir.
Con todo, en el partido esperan que los diputados electos puedan inclinar la balanza al decidirse por apoyar o participar en alguna lista.