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Juan Carlos Guajardo: “El cobre no está en una burbuja, pero su precio hoy exige prudencia”

El director ejecutivo de Plusmining analiza el actual ciclo de precios récord del cobre y los riesgos que enfrentan la inversión minera, la política fiscal y la competitividad de largo plazo de Chile.

El precio del cobre ha alcanzado peaks por sobre los US$6/lb en la Bolsa de Metales de Londres. Y en cuanto a su proyección de precio, la Comisión Chilena del Cobre ha estimado US$4,95/lb como promedio para 2026 y US$5,00 para el año próximo. Cochilco además ha informado una cartera de inversión por US$104.549 millones en proyectos mineros en territorio nacional para el periodo 2025-2034, el mayor nivel en más de una década. 

Lo anterior ha instalado un clima de optimismo y renovado interés por la inversión minera, pero también abre interrogantes sobre la sostenibilidad y dirección de este ciclo de precios altos. Para Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Plusmining y experto en economía de minerales, el escenario actual combina fundamentos estructurales sólidos, como la restricción de oferta y la demanda ligada a la electrificación, con una creciente influencia de los mercados financieros.

Guajardo advierte los riesgos de sobrerreaccionar ante precios excepcionalmente altos, tanto en decisiones de inversión como en políticas fiscales y negociaciones laborales. A su juicio, “el desafío para Chile no es solo aprovechar el buen momento del cobre, sino hacerlo con disciplina, visión de largo plazo y foco en productividad, evitando que la euforia oculte problemas estructurales que podrían afectar la competitividad futura de la industria”.

La paradoja de los buenos precios

El cobre está experimentando precios muy elevados. ¿Cómo distinguir, en este contexto, entre una valorización justificada y una dinámica de burbuja financiera?

La diferencia está en cuánto del precio responde a fundamentos reales y cuánto a flujos financieros. Hoy existen fundamentos sólidos determinados por una oferta estructuralmente restringida, mayores exigencias ambientales, menor ley del mineral y una demanda asociada a electrificación, redes, energías renovables y defensa. 

Sin embargo, el cobre también ha profundizado su rol como activo financiero. En periodos de debilidad del dólar o de búsqueda de refugio en activos reales, los fondos de inversión aumentan su exposición a metales y el cobre es cada vez más uno de los metales de preferencia. Esos flujos pueden amplificar los movimientos y generar episodios de alta volatilidad.

No estamos ante una burbuja puramente especulativa, pero sí frente a un mercado donde la dimensión financiera magnifica el ciclo físico. Eso obliga a leer los precios con prudencia.

¿Cómo el actual ciclo de precios altos puede impactar en las decisiones de inversión minera? ¿Qué factores pueden incidir en la toma de decisiones?

Precios altos naturalmente mejoran el ánimo inversor. Proyectos que antes parecían ajustados comienzan a verse atractivos y se reactivan conversaciones que estaban postergadas.

Pero las decisiones de inversión en minería no se toman mirando el precio del día, sino proyectando escenarios de largo plazo. Lo que realmente pesa es la confianza en que el precio promedio de los próximos años justificará el riesgo y el capital comprometido.

También influyen factores como estabilidad regulatoria, tiempos de permisos, costos de construcción, disponibilidad de agua y energía, y acceso a financiamiento. En un entorno de mayor volatilidad, las compañías tienden a ser más selectivas y priorizar proyectos de mejor calidad o expansiones en activos ya existentes.

“La tentación es asumir que el nuevo nivel llegó para quedarse”

Para países productores como Chile, este nuevo escenario financiero del cobre, ¿de qué manera afecta la forma en que deberían diseñarse las políticas fiscales?

Cuando el precio alcanza niveles excepcionalmente altos, la tentación es asumir que el nuevo nivel llegó para quedarse. La experiencia muestra que eso rara vez ocurre. La política fiscal debería actuar con prudencia y visión de largo plazo. Parte relevante de los ingresos extraordinarios debería ahorrarse o destinarse a reducir deuda, evitando comprometer gasto permanente con ingresos transitorios.

La fortaleza institucional de Chile históricamente ha sido su manejo contracíclico. En un mercado donde el cobre también está influido por factores financieros, la volatilidad puede ser mayor. Eso hace aún más importante la disciplina.​

Y con precios récord, ¿qué pasa con la ejecución de los proyectos? ¿Se pueden modificar los cronogramas? ¿Algún efecto negativo producto de eso?

Los precios altos generan presión por acelerar decisiones y, en algunos casos, por intentar acortar plazos de ejecución. Sin embargo, la minería es una actividad de ciclos largos y de alta complejidad técnica. No es fácil, ni siempre recomendable, forzar los tiempos.

Cuando muchas compañías invierten al mismo tiempo, se producen cuellos de botella en ingeniería, construcción, equipos y mano de obra especializada. Eso puede traducirse en sobrecostos, retrasos o menor eficiencia.

Existe además el riesgo de que proyectos planificados bajo un escenario de precios excepcionalmente altos enfrenten dificultades si el ciclo se corrige antes de que entren en operación. Por eso, la disciplina en la planificación es clave incluso en momentos de euforia.

Hacia negociaciones razonables

¿Visualiza otros riesgos en el ámbito laboral y sindical? Este año habrá más de una treintena de negociaciones en la minería.

En ciclos de precios récord es natural que aumenten las expectativas salariales. Las utilidades visibles elevan la presión por mayores beneficios.

El riesgo está en estructurar costos permanentes sobre la base de precios que pueden ser transitorios. Si los acuerdos laborales asumen que el nivel actual es estructural, la industria puede quedar con una estructura de costos menos flexible frente a una eventual corrección.

Lo razonable es que las negociaciones reconozcan el buen momento, pero incorporando mecanismos que vinculen parte relevante de las compensaciones a resultados y desempeño.

Se ha dicho que la producción en Chile está estancada hace un par de décadas, que hay problemas de productividad… ¿Precios altos del cobre pueden hacer perder de vista estos problemas?

Sí, ese es uno de los mayores riesgos. Los precios altos pueden ocultar ineficiencias porque los márgenes amplios permiten absorber mayores costos sin que el problema sea evidente.

Chile enfrenta desafíos estructurales importantes como yacimientos más profundos, menores leyes, mayores exigencias ambientales y complejidad en permisos. Si el ciclo positivo lleva a postergar mejoras en productividad, innovación o gestión, el país puede perder competitividad en el mediano plazo.

Los ciclos favorables deberían aprovecharse precisamente para abordar esos desafíos, no para ignorarlos.

¿Qué sugerencia de inversión plantearía para el sector minero en este ciclo? ¿Tecnología, mano de obra u otra?

Más que expandir gasto por inercia, este es un momento para invertir con sentido estratégico. La prioridad debiera estar en elevar la productividad y resiliencia.

Eso implica acelerar la incorporación de tecnología, automatización y análisis de datos para optimizar procesos, mejorar eficiencia energética y reducir costos operacionales. También supone fortalecer capacidades en minería subterránea, procesamiento y gestión hídrica, áreas donde se jugará gran parte del futuro productivo del país.

El ciclo alto ofrece una oportunidad para fortalecer la base estructural de la industria. Si se utiliza solo para capturar rentas coyunturales, la ventana se desaprovecha.

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