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El camino para volver a trabajar y retomar la vida después de un accidente grave

La atención oportuna, la rehabilitación integral y el acompañamiento continuo son clave para que las y los trabajadores recuperen su salud y retomen su trayectoria laboral luego de sufrir un accidente.

Un accidente laboral puede interrumpir abruptamente la vida cotidiana de una persona y sus proyectos a futuro. Después de la respuesta ante la emergencia, viene un camino de recuperación física, adaptación emocional y reorganización laboral para los trabajadores y sus empresas, donde la experiencia que ha acumulado el país a lo largo del tiempo desde el sistema de mutualidades es digna de destacar. En ese contexto, Chile cuenta con un seguro laboral que permite a las personas recuperarse y generar las condiciones para su reintegro.

Este seguro es un derecho para todas y todos los trabajadores del país que cuentan con contrato o que cotizan como independientes. Es financiado por los empleadores, es universal y solidario, por lo que no requiere copago del paciente. Es administrado por las mutualidades, instituciones sin fines de lucro como la Achs, que a lo largo de los años han potenciado un modelo integral de prevención, atención y reintegro laboral, que combina atención médica, rehabilitación funcional y apoyo psicológico, en el marco de un trabajo coordinado con las empresas para evaluar funciones y hacer ajustes necesarios y posibles para planificar un retorno seguro. Este acompañamiento profesional busca que el trabajador pueda retomar su vida en el trabajo y en lo personal en las mejores condiciones.

“Su principal valor está en acompañar a la persona durante todo el proceso posterior a un accidente. Su aporte es, en primera instancia, dar cobertura para el tratamiento médico sin copago y buscando las mejores prácticas clínicas hasta el reintegro, pero también realizar un seguimiento técnico y un trabajo coordinado entre los equipos clínicos y las empresas para que la recuperación permita retomar la vida laboral y volver a proyectarse”, declaró Paulina Calfucoy, gerente de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de la Achs.

Un ejemplo de este impacto es el caso de Juan Cumian Manqui, ganador del galardón Espíritu de Superación en la versión 2025 del Premio de Inclusión Achs, una categoría que destaca a aquellos trabajadores que, tras sufrir graves accidentes laborales o enfermedades profesionales, han logrado su reinserción sociolaboral y se han convertido en un ejemplo para otros gracias a su resiliencia.

En 2021, tras sufrir un accidente en la empresa salmonera donde trabajaba, Juan perdió ambas extremidades superiores, por lo que permaneció dos meses hospitalizado en el Hospital del Trabajador Achs Salud. Desde ahí comenzó un proceso largo y sostenido de rehabilitación, financiado íntegramente por el seguro laboral, que incluyó tratamiento médico, rehabilitación y acompañamiento por parte de un equipo multidisciplinario y posterior adaptación a prótesis mioeléctricas, que son aquellas controladas por señales eléctricas generadas por los músculos del muñón del usuario.

Juan decidió resignificar su discapacidad. “Esto no lo veo como una desventaja, lo veo como una ventaja. Al final, los límites están sólo en la mente”, dijo sobre el proceso que lo llevó a reinventarse laboralmente. Con el apoyo de su empleador, dejó su labor operativa y comenzó a capacitarse en funciones administrativas, aprendiendo a utilizar un computador mediante un sistema de seguimiento ocular que hoy le permite desempeñarse en el área de Recursos Humanos.

“Prevenir la ocurrencia de un accidente es el principal objetivo, sin embargo, frente a una situación de tanta gravedad, contar con un sistema que ponga el foco en el reintegro de las personas en su trabajo, sin importar su capacidad de pago y centrado en su necesidad clínica, es un orgullo para nuestro país. Porque cuando existe un trabajo alineado entre el empleador, el trabajador y su mutualidad, la rehabilitación se convierte en una oportunidad concreta de continuidad laboral. Detrás de cada caso hay historias humanas y vidas que cambian al acceder a una atención de salud de calidad”, señaló Calfucoy.

Experiencias como esta dan cuenta de que reintegrarse y volver a proyectarse es posible cuando existe un sistema que acompaña de manera cercana y profesional, transformando una situación adversa en una oportunidad de seguir proyectando el futuro de las personas y sus familias.

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