Después de una década esperando una cirugía, Vilma Pérez, dueña de casa de 68 años, volvió a caminar sin dolor. En 2016 fue diagnosticada con artrosis y osteoporosis en ambas rodillas en el Hospital del Carmen, condición que, con el paso de los años, fue agravándose de forma progresiva. Perdió fuerza en las piernas, dejó de ponerse de pie sin ayuda y sufrió caídas frecuentes. “Vivía con dolor todos los días. Sentía que mi vida se me iba apagando”, recuerda.
Su historia se repite en miles de personas que hoy permanecen en listas de espera para acceder a cirugías traumatológicas, una realidad que continúa marcando al sistema de salud. A diciembre de 2025, según cifras del Ministerio de Salud, el sistema público acumulaba más de 2,4 millones de atenciones de especialidad pendientes para más de 2 millones de personas y, en el caso de las cirugías, existían más de 425 mil intervenciones pendientes que afectaban a cerca de 372 mil personas.
En este contexto, cobran relevancia instancias de colaboración como el Sistema de Acceso Priorizado (SAP) impulsado por Fonasa. Un programa que permite la derivación de pacientes en modalidad de atención institucional desde Fonasa a prestadores privados en convenio, acelerando la resolución de intervenciones.
Gracias a este mecanismo, desde noviembre de 2025 el Hospital del Trabajador Achs Salud recibe pacientes derivados del sistema público para cirugías de endoprótesis total de rodilla sin límite de edad y de cadera en personas menores de 65 años, contribuyendo así a disminuir los tiempos de espera. De esta manera, la participación de prestadores privados con alta capacidad resolutiva se ha transformado en una pieza clave para ampliar la red disponible y avanzar en la disminución de una de las principales brechas del sistema sanitario.
Finalmente, en 2025 Vilma recibió una llamada del Hospital del Trabajador que terminó con su espera. “Para mí fue como ganarme la lotería. Llevaba tantos años esperando que cuando me llamaron no lo podía creer”, cuenta. La cirugía marcó un antes y un después, permitiéndole volver a caminar sin dolor, retomar sus actividades cotidianas y salir con su familia. “Recuperé mi vida completa. Me siento como una lola de 15 años”, dice.
En un escenario donde las listas de espera siguen siendo un desafío estructural, estas intervenciones permiten avanzar de manera concreta en su reducción y, al mismo tiempo, devolviendo autonomía y bienestar a miles de personas, y cambiando el rumbo de sus historias.