Secciones
Presentado por

Telecomunicaciones: balance para habilitar el futuro digital

La conectividad es la base de la economía digital, pero el desafío hoy también pasa por construir una industria más diversa, inclusiva y representativa.

Por Bárbara Parejas Bravo, Chief Officer, WOM

“Las telecomunicaciones son mucho más que infraestructura: son la base sobre la cual se construyen las tecnologías que hoy están transformando la economía y la sociedad, desde la inteligencia artificial hasta la digitalización de servicios como la educación y la salud. Sin conectividad, la promesa de la economía digital simplemente no es posible.

Pero para que esta transformación sea sostenible, la industria también debe avanzar en diversidad de género dentro de sus propias organizaciones. A nivel global, el sector tecnológico y de telecomunicaciones sigue siendo uno de los más masculinizados. Según el Global Gender Gap Report del World Economic Forum, las mujeres representan menos de un tercio de la fuerza laboral en áreas tecnológicas. A su vez, estudios de McKinsey & Company han demostrado que las empresas con mayor diversidad de género en sus equipos ejecutivos tienen más probabilidades de lograr mejores resultados, tanto en innovación como en desempeño financiero.

La evidencia es clara: la diversidad de género no es solo una aspiración en términos de equidad, sino una condición necesaria para construir organizaciones más sólidas, creativas y competitivas en industrias que evolucionan a gran velocidad.

Como industria, tenemos la responsabilidad de hacernos cargo de este desafío. Y eso implica pasar del discurso a la acción, generando condiciones reales para que más mujeres puedan desarrollarse, liderar y proyectarse en el mundo de las telecomunicaciones.

Hemos avanzado en esa dirección con resultados concretos: el 39,5% de nuestros colaboradores son mujeres, y el 39,3% de los cargos de liderazgo están ocupados por ellas. Asimismo, hemos alcanzado paridad en posiciones directivas y gerenciales, lo que refleja un compromiso sostenido por construir espacios donde el talento —y no el género— sea el principal motor de desarrollo.

Sin embargo, aún queda camino por recorrer. El desafío no solo está en atraer más mujeres a la industria, sino también en generar entornos donde puedan crecer, permanecer y liderar. Esto requiere una mirada de largo plazo, que involucre a las empresas, al mundo académico y las políticas públicas.

Si las telecomunicaciones son la base que habilita la innovación tecnológica, también debemos asegurar que quienes construyen esa industria representen íntegramente la sociedad a la que sirven. Solo así la transformación digital podrá ser verdaderamente inclusiva y convertirse en un motor de desarrollo sostenible para Chile”.

Notas relacionadas